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Con el viaje de la misión Artemis II, la humanidad vuelve a poner la vista en la Luna. Es un hito increíble que nos recuerda lo lejos que podemos llegar cuando nos proponemos seguir aprendido y explorando. Pero, entre naves espaciales y misiones de alto nivel, surge una duda muy práctica: los astronautas no pueden llevar en la nave toda el agua que necesitan para todos esos días, así que… ¿de dónde la sacan?
Prepárate, porque la logística de hidratación en el espacio es, cuanto menos, curiosa.
El reciclaje llevado al extremo
Como el espacio de carga es limitado, en las misiones espaciales nada se desperdicia. Para asegurar que la tripulación tenga suministro constante, se utilizan sistemas que recuperan cada gota de líquido que se genera dentro de la nave.
Esto significa que el agua que beben los astronautas proviene de fuentes que aquí abajo nos parecerían impensables:
- La humedad ambiental: El vapor que generan los propios astronautas al respirar se recolecta del aire.
- El sudor: Se recupera la humedad de la evaporación del esfuerzo diario.
- La orina: Se filtra y procesa a través de sistemas de destilación muy avanzados para que vuelva a ser potable.
Aunque la tecnología actual permite que este ciclo funcione, lo cierto es que hay que tener una actitud muy fuerte para no pensar demasiado en el origen de ese sorbo mientras flotas a kilómetros de la Tierra.
El ritual de hidratarse en gravedad cero
Fuente: NASA | Olvídate de servir un vaso; en el espacio, el agua se comporta de forma caprichosa y saldría flotando en forma de esferas. Los astronautas tienen que beber de bolsas selladas con una pajita especial. Es un sistema eficiente para evitar desastres en la cabina, pero desde luego muy diferente a como disfrutamos de nuestros momentos de hidratación en el día a día. |
Un guiño desde la Tierra
Incluso en una misión tan puntera como la Artemis II, donde el reciclaje de líquidos es fundamental (un concepto que nos suena familiar, ya que nosotros utilizamos plástico 100% reciclado en nuestras botellas), hay detalles que marcan el día a día.
Al conocer estos procesos de filtrado tan particulares, no podemos evitar pensar que los astronautas seguro que habrían preferido tener a mano una botella de agua de Mineralización Muy Débil Bezoya.
¡A seguir explorando cada rincón de nuestro planeta y a vivir MUY fuerte!






