Planes con niños 2: Los bebés y la música

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Desde Bebé a Bordo ya hemos comentado en varias ocasiones cómo los bebés, al nacer, identifican la voz de su mamá, puesto que ya eran capaz de escucharle incluso dentro del vientre. Esto es posible porque a partir del quinto mes, los oídos del bebé se preparan para recibir sonidos.

Por ello, os queremos recomendar una actividad sencilla, barata y al alcance de todos: la iniciación temprana a la música. Hay muchas escuelas especializadas en proyectos de educación musical para bebés, pero siempre puedes iniciar a tu bebé en la música en casa.

Éstas actividades tienen un doble objetivo: los bebés se iniciarán en la música, las canciones y el movimiento y los papás establecerán una nueva vía de comunicación con su hij@.

Cuando los bebés son más pequeñitos, seguramente les agrade más música suave y fluida con una melodía definida y, a medida que van creciendo, preferirán canciones con ritmos marcados y altibajos.

Fijaros cómo los bebés, cuando empiezan a mantenerse erguidos, botan sobre si mismos marcando el ritmo de las canciones o cuando comienzan a caminar, les gusta mucho bailar y dar palmas. Además, daos cuenta cómo en los primeros años de colegio, una pata básica de la educación son las canciones que aprenden, repiten e interiorizan que, una vez aprendidas, no paran de repetir.

Para iniciar a tu bebé en la música, te recomendamos que a la vez que le cantes y tatarés, hagas también mímica. Recupera las canciones de tu infancia, aquellas que aprendiste en el colegio o que tu madre te cantaba, en las que se mezclaban las palabras con gestos sencillos, pero muy divertidos. A medida que el bebé vaya creciendo, entonará llegando a cantar y gesticular contigo. Además, prueba a dar palmadas sobre sus manos y enséñale cómo puede hacerlo también solo. Cuando sea capaz de repetir una o dos palabras, dará palmas con sus manitas en señal de alegría, y cuando comience a conocer las melodías que le cantas, sabrá cuándo finaliza la canción y dará palmas enérgicamente.

Vosotros, como adultos y guías de vuestro bebé, debéis participar de forma activa, motivándole, mostrándoos entusiasmados y alegres con sus progresos.

La música es uno de los mejores estímulos para crear, aprender y experimentar en familia.

¡Ponedlo en práctica y contadnos cómo disfrutáis juntos!



¿Cómo aprenden los bebés?

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Un niño aprende por naturaleza y nunca hay que subestimar este principio vital.

Los bebés nacen con cosas aprendidas y unas cuantas habilidades (Ver post: “Los signos del bebé”): oler, trepar, succionar… Pero a partir de aquí hay mucho más: el bebé aprende imitando a los seres que le rodean; es una oportunidad para que los padres se escuchen, cambien todas aquellas cosas que deseen y mejoren en si mismos… La llegada de un hijo es una oportunidad para progresar y ser mejor persona.

El instinto innato de un niño es crecer y aprender. Por ejemplo, un bebé no aprenderá a andar porque alguien le enseñe sujetándole las manos y manteniéndole de pie, sino porque está predispuesto para hacerlo, del mismo modo que hablará porque su cerebro está preparado para el lenguaje y todos los que le rodeamos hablamos. Todas las etapas evolutivas que hace un ser humano las hace por si mismo cuando está preparado y su sistema suficientemente maduro para el siguiente paso en el aprendizaje.

Estar cerca y observar los cambios de tu hijo es una experiencia enriquecedora y única: con pocas semanas, el bebé mueve la cabeza de lado a lado y, poco a poco, va levantando las piernas adquiriendo tono muscular. Lo hará a su ritmo.

Cuando observas a un bebé, descubres que ellos encuentran sus propias estrategias para alcanzar los siguientes movimientos o etapas. Si un adulto interviene y ayuda al bebé a cambiar de postura, no nos daríamos cuenta de los movimientos que hacen por si solos y seguramente nos perderíamos gestos sencillos pero muy importantes. Como hemos dicho, cada bebé va a su ritmo y si colocamos al bebé en una postura en la que no se haya puesto él solo, seguramente tampoco sabrá deshacerla. Es más interesante ver cómo desarrolla él mismo la capacidad para girarse, sentarse o ponerse en pie porque en seguida aprenderá a salir de esa postura.

Al principio, el cuerpo del bebé es muy blandito, giran sobre si… hacen lo que coloquialmente se conoce como la “croqueta”. Al cabo del tiempo, ya con más tono muscular, empujan con los brazos y piernas el suelo, encontrando el límite en la tierra y ahí, ya ven a unos pasos de ellos el objeto a conquistar.  Esas ganas de agarrar lo que ven es lo que les impulsa a coordinar su cuerpo para avanzar. A partir de ahí siguen las ganas por descubrir el mundo y cuando están listos, prueban a ponerse en pie… ¡Cuando se sientan seguros, empezarán a dar sus primeros pasos!

Tienen curiosidad por descubrir el mundo donde acaban de aterrizar; poner a su alcance objetos de diferentes materiales y texturas, les permite desarrollar sus sentidos. Como recomendación, puedes poner sobre una manta, o en el espacio donde va a estar el niño, algún trozo de madera, algún objeto blando, utensilios de distintas texturas, telas, colores… para proporcionarle diversidad. Ojo, los niños siempre se van a poner en la boca el objeto porque prueban el mundo, así que siéntate a su lado y disfruta acompañando su creatividad y crecimiento, interviniendo lo mínimo posible.



Embarazada ¡Estoy muy despistada!

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“Aparco el coche. Logro salir con mi hermosa barriga de 8 meses y me voy a comer con una amiga. Cuando vuelvo el coche está, más bien sigue, con la puerta por la que salí… ¡Abierta! Ups, parece que no la cerré y han pasado 2 horas. ¡Menos mal que nadie se llevó el coche! Con lo organizada que era yo antes de mi embarazo.”

Esta historia, un tanto cómica, es REAL.

En Bebé a Bordo hemos sido testigo de anécdotas divertidas y curiosas. Nos podemos encontrar buscando algo y no saber lo qué es, no encontrar las llaves de la casa y… ¡las tenemos en nuestras manos! Hasta olvidarnos el bolso… ¡Nuestro más preciado tesoro! En cualquier lugar, con una calma que hasta nos puede llegar a sorprender.

La realidad es que si no somos conscientes de que esta situación es muy normal, podemos llegar a pensar que algo “malo” está pasando con nosotras.

Este tipo de despiste, o niebla propia del embarazo, es lo que en Bebé a Bordo llamamos cariñosamente “El Despiste fisiológico del Embarazo”.

¿Qué es lo que causa este despiste?

Existe mucho debate a este respecto, pero parece que son los cambios hormonales los que causan esta sensación de despiste también conocido como amnesia gestacional (1). Las hormonas tienen mucha influencia en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro. Y, el embarazo, es un momento de mucho cambio hormonal (1).

¿Hasta cuándo dura este despiste?

Estas situaciones de despite, según nuestra experiencia, pueden durar incluso hasta unos meses después del nacimiento del bebé (1). Pero, con el tiempo,  recuperamos la “cordura”.

Lo importante es saber que esto puede ocurrir y que quizá sea una estrategia de la naturaleza para prepararnos para la maternidad (1). Comparte esta información con tu pareja, tus familiares, tus amigos y tus compañeros de trabajo. De esta forma, en lugar de preocuparte por estos momentos de “ensimismamiento” podréis, entre todos, buscarle el humor y la comprensión a un proceso que es completamente normal durante esta etapa especial de tu vida.

Fuentes:

(1)   http://www.elpartoesnuestro.es/informacion/embarazo/cambios-nivel-cerebral

(2)   http://www.embarazopasoapaso.com/estoy-embarazada/perdida-de-memoria-en-la-embarazada-o-amnesia-gestacional