Descubre los 11 mitos sobre la Lactancia Materna

Tiempo de lectura: 6 minutos

Seguro que os resulta familiar esta escena durante la lactancia materna: Una mamá está dando pecho y muchas vocecillas alrededor aparecen… Recomendando o preguntando: “pues yo no le daba así”, “Antes hasta las 3 horas no se le daba”, “¿Hasta cuándo va a tomar teta?”, “Si sigues así seguiréis sin dormir por las noches”… ¿Te suena?

Dar el pecho a tu bebé es muy bonito y a veces también duro (como la mapaternidad en sí misma)… esos comentarios que escuchamos en lugar de ayudar pueden generarnos más dudas y malestar… ¿Será buena mi leche? ¿Pasará hambre? ¿Lo estaré haciendo bien?…

Vamos a intentar desmontar algunos de los mitos sobre lactancia, y ver si hay algo de verdad en ellos.

1. No hay que dar el pecho antes de las 3 horas, porque los bebés se empachan

FALSO. Muchas ya tendréis esto bastante claro, puede que fuera lo primero que escuchasteis en las clases preparto pero a veces incluso nos planteamos si realmente no sería mejor tener un horario…. Pero no, el pecho no tiene horario y se ofrece siempre A DEMANDA; esto quiere decir que no hay que mirar el reloj, no sabemos cuántas horas han pasado, sabemos que nuestro bebé nos reclama… da igual si hace dos horas o 30 minutos, podemos ofrecerle el pecho otra vez. Los primeros días es normal que hagan incluso 10 o 12 tomas al día, eso supone que se enganchan muchas veces, y este estímulo frecuente hará que su mamá produzca más leche.

2. Dale 10 minutos de cada pecho

FALSO. La composición de la leche va variando según avanza la toma; al principio la leche es más rica en agua y azúcares, y al final de la toma, la leche contiene más grasa. Si retiramos a nuestro bebé antes de que él se suelte, corremos el riesgo de que no haya tomado las grasas necesarias (incluso puede que no gane peso de forma adecuada). Además, si conseguimos que vacíe el pecho, la producción de leche aumentará más que si paramos a la mitad de la toma. Lo más fácil… ¡no mirar el reloj!. La toma acaba cuando el peque suelta el pezón. Si vemos que sigue buscando… ¡ofreceremos el otro pecho!

3. Aunque estoy amamantando, hay algunos medicamentos que puedo tomar

VERDAD. De hecho, hay muchos fármacos que son compatibles con la lactancia. La mayoría de los analgésicos y antibióticos, se pueden tomar. También muchos anticonceptivos, y algunos de los tratamientos de los que se usan para tratar la ansiedad o la depresión. Eso sí, hay que consultar siempre antes de tomarlos. Casi todas las vacunas son seguras durante la lactancia, incluyendo las de la gripe y el COVID. ¿Y el alcohol? ¡Eso no! Igual que pasa durante el embarazo, no hay ninguna cantidad de alcohol segura para nuestros bebés. Hay una página tremendamente útil para consultar qué riesgos podría haber en los medicamentos que tomamos.

4. Tu leche no le alimenta

FALSO. La composición de la leche es muy similar de unas mujeres a otras, y no influye el tamaño del pecho. No hay leche “buena” ni leche “mala”. Una mamá tendría que tener una desnutrición muy grave para que su leche fuera de peor calidad.
La hipogalactia es la situación en la que una mamá no produce suficiente leche como para alimentar a su bebé, pero menos del 5% de estas situaciones son por problemas maternos, así que el resto de las situaciones se pueden corregir estimulando más el pecho (tomas más frecuentes, mejor agarre…).

Dar el pecho mejora la relación entre madre

5. Mejora la relación madre e hijo en la adolescencia

VERDADERO. Parece que es fácil intuir que darle el pecho a tu bebé fortalece el vínculo los primeros meses de vida, pero es que además hay estudios que demuestran que la lactancia materna prolongada mejorará la relación entre padres/madres e hijos durante la adolescencia. Pero… ¿hay riesgo de crear excesiva dependencia o algún problema psicológico? Pues esto también se ha estudiado, y no hay ningún riesgo, al contrario; la lactancia ayuda al desarrollo emocional equilibrado de nuestros bebés.

6. Si se empieza a despertar por la noche, tendrás que “ayudarle” con un bibe

FALSO. El sueño de los bebés es bastante diferente al de los adultos, sus ciclos vigilia/sueño no coinciden siempre con el día y la noche y además van variando con el desarrollo de los peques. Estos cambios en el sueño la mayoría de veces no tienen que ver con el hambre, si no con etapas de mayor aprendizaje, con momentos en los que estén malitos, o con muchos otros motivos…. y si es por hambre… ¡pues ofreceremos más pecho!

7. La lactancia materna provoca caries.

FALSO. La asociación española de pediatría lo deja muy claro: la leche materna contiene factores que inhiben el crecimiento bacteriano, además de minerales y un pH que favorecen el estado óptimo de la salud bucodental.
Hace unos años se publicaron algunos estudios que parecían relacionar la lactancia prolongada con el desarrollo de caries pero estos estudios contenían muchos errores y tras revisarlos en extensión nos dimos cuenta de que NO existe evidencia científica que demuestre una relación entre el desarrollo de caries y la lactancia materna. La AEP además va más allá y explica que lo que sí aumenta los riesgos sobre la salud bucodental es la ausencia de lactancia materna.

8. Dar de mamar deforma los pechos.

FALSO. El pecho cambia a lo largo de la vida por muchos motivos, en la pubertad, por los cambios de peso, los cambios hormonales, la genética… El momento de mayor cambio en los pechos de una mujer es en el embarazo, de hecho, algunas mamás es el primer cambio que notan cuando un bebé viene en camino; así que cuando llega la lactancia, el gran cambio ya se había producido durante los 9 meses previos.

9. Si estoy enferma con fiebre no debo amamantar a mi bebé.

FALSO. Existen muy pocas enfermedades por las que se recomiende suspender la lactancia… Si estás enferma por un catarro o una gastroenteritis, muy probablemente tu bebé también esté ya contagiado y a través de la leche le pasarás anticuerpos que le protegerán frente a la infección que estéis sufriendo (por lo que el peque tendrá menos síntomas, menos probabilidad de deshidratación, menor duración de la infección…). ¿Y si tengo COVID? Pues lo mismo, extremando las medidas de higiene (lavado de manos, ventilación…).
Pero me han dicho que si tengo mastitis tengo que sacarme la leche y tirarla… pues tampoco es así y de hecho ofrecer el pecho y drenarlo totalmente (vaciarlo) es parte del tratamiento de la mastitis.

10. Hay alimentos que cambian el sabor de la leche y que le dan gases.

SI y NO. Algunos alimentos como el ajo, los espárragos o alguna especia podrían cambiar un poco el sabor de la leche, eso es verdad, pero es algo positivo ya que hará que nuestro bebé vaya probando sabores diferentes (y que luego los acepte mejor cuando empecemos la alimentación…). Sin embargo, “las burbujas” no pasan a través de la leche, así que nada de no comer lentejas ni coliflor por si le empeora el cólico… eso no es posible.

La leche materna es el alimento óptimo para los bebés

11. Es el alimento óptimo para los bebés

VERDADERO. Es la única leche que va variando según la toma y según las necesidades del bebé, favorece el vínculo madre-hijo, aporta “defensas”, es la que mejor digieren los bebés, disminuye el riesgo de muerte súbita, y además, también es la opción más económica. Dar el pecho no solo es beneficioso para los bebés, sino también para sus mamás (mejor recuperación en el postparto, previene el cáncer de mama y de ovario…).

Cada situación y cada familia son distintas y en algunas ocasiones puede no ser fácil tomar la decisión leche materna/fórmula, por supuesto lo óptimo para unas familias y para otras será distinto, en este párrafo hablo de los beneficios de la leche materna centrándome solo en este factor (y como veis, ¡son muchos!)

¿Habéis oído estas frases? ¿Alguna que no esté aquí?… Espero haber aportado un poco de ciencia a través de este post en Bebé a Bordo entre tantos mitos y que eso os ayude a resolver las dudas que seguro que os surgen cuando estéis amamantando a vuestros bebés.

¡Un abrazo familia!

Dra Mar López Sureda

Me llamo Mar López Sureda y soy Pediatra de Atención Primaria en Mallorca y mamá.
Ser madre me ha permitido ver mi profesión desde otro punto de vista y poder entender mejor a las familias.

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