De dos a tres: Reestructuración familiar

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Cuando vivimos en pareja, somos dos obviamente. Pero, quizá tenemos que pararnos a reflexionar qué significa realmente esta afirmación. Somos dos seres adultos, con afinidades, que hemos decidido vivir juntos. En principio, cada uno tiene sus propias inquietudes y, si todo va bien, cada uno tiene su propio trabajo.

En toda relación de pareja, hay momentos que decidimos, necesitamos o elegimos estar solos y, otros momentos, que elegimos compartirlos con nuestra pareja porque es placentero y enriquecedor. ¡Por eso estamos juntos!

Y, entonces, llega un embarazo… Ahora somos 2 más uno. Todavía no está el bebé pero ya hay otra “personita” siempre presente. Aun así, con esta situación, el hombre puede seguir teniendo y tendrá sus momentos para estar sólo o con quién desee, mientras que la mujer se encontrará gratamente acompañada durante todo el embarazo por su pequeño bebé que crecerá en el interior de su cuerpo.

Y cuando nace el bebé… ya somos tres, sin ninguna duda. Dos adultos y un bebito completamente dependiente, muy inmaduro y, por tanto, sin capacidad ni recurso para saber esperar. Necesita la presencia constante de una persona que le cuide… en principio, su mamá.

Tenemos que aprender a reestructurarnos…

Entender, como adultos que somos, que el bebé no puede esperar, pero que el bienestar del trío, va a repercutir en la tranquilidad del bebé… y de todos.

Las mujeres tenemos que reaprender el dejarnos cuidar; no que se encarguen de cuidar al bebé, sino que nos cuiden a nosotras para poder cuidar a nuestro pequeño. DESCANSO, BUENA ALIMENTACIÓN Y BUENA HIDRATACIÓN, el ABC del posparto inmediato.

Los hombres, o parejas,  tienen que encontrar su lugar, entender las prioridades de la diada mamá-bebé sin sentirse excluidos. La función del hombre, o pareja, es fundamental: Es un pilar básico

Ahora bien, ninguno tenemos que olvidar (madres, padres, abuelos, tíos…) que el bebé ha estado en el interior de su mamá durante 9 meses… Dos más uno, ¿recordáis? Y que es inevitable y sano que durante los primeros meses de vida, con quién quiera estar, sea con su mamá. Si las mujeres entendemos esto, nos resultará más fácil entender que si el bebé llora con su papá, no es que el hombre esté haciendo algo mal. Y si los padres entienden esto también, comprenderán que si el bebé llora en sus brazos, es hora de llevárselo a mamá y que no hay nada que estén haciendo mal. Ya llegará el momento. Como también llegará de nuevo, los instantes para que la pareja encuentre sus momentos de intimidad, pero no por ahora…

Nos encanta una frase que le decía una mamá a su bebé: ¡Llevas sólo 3 días aquí, pero nos conocemos desde hace 9 meses!

DT

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