Técnicas de relajación para el bebé

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Bebé a Bordo

Maternidad, consejos y experiencias de mamás reales

La relajación es algo muy importante tanto en la vida de un bebé/niño como de un adulto. El estar relajado es un estado tanto mental, como emocional y físico; y nos permite poder ser más felices, hacer las cosas con más energía, positividad y eficacia. El conseguir estar relajados nos va a aportar grandes beneficios tanto a nivel físico como emocional y mental.

Muchas veces hemos oído que los niños “son como esponjas” refiriéndose a la capacidad que tienen los niños de aprender, de asimilar información y la gran curiosidad que tienen por todo lo que les rodea. Pero no sólo absorben información, conocimiento y experiencias; en ocasiones también absorben determinados elementos que les rodean y que les pueden impactar negativamente. Nos referimos al estrés, las prisas, los enfados y demás elementos perturbadores.

Por tanto, es realmente importante ayudar a los niños a relajarse, en estos tres planos que comentábamos: físico, mental y emocional.

Las técnicas de relajación son un conjunto de acciones que nos permiten disminuir la tensión del cuerpo y de la mente, para poder conseguir un mayor bienestar reduciendo la tensión de nuestro día a día. Como adultos ya tenemos identificados qué cosas nos perturban y cómo podemos enfrentarnos a ellas.

Técnicas de relajación para el bebé

Sin embargo los niños y los bebés necesitan de nuestra ayuda para aprenderlo. ¿Cómo podemos ayudar a los más peques de la casa a enfrentarse a esas situaciones de tensión y poder relajarse? ¡Vamos a verlo!

Para los bebés todo es nuevo. Hace poco que han salido de la tripa de mamá, donde todo era tranquilo, sosegado y el ruido exterior venía tamizado por el líquido amniótico, la placenta y lo más importante ¡Mamá!. Una vez salen al mundo exterior, se encuentran con ruidos y luces mucho más fuertes de lo que solían percibir en el vientre materno y sensaciones que jamás han experimentado. Esto puede generar a un bebé altos niveles de estrés. ¿De qué manera podemos ayudarles a adaptarse en esos primeros meses al mundo exterior? El gran aliado que tenemos para ayudarles a adaptarse a las nuevas sensaciones es el contacto. Es muy importante el contacto con mamá o papá.

Está demostrado que la técnica de “piel con piel” en el parto y los primeros días de vida reduce muy notablemente los niveles de estrés de los recién nacidos, mejoran los niveles de oxigenación en sangre y facilita la adaptación del recién nacido al mundo. Por tanto, ¿por qué no alargar ese piel con piel y contacto lo más que se pueda? Durante los primeros meses de vida es crucial ese contacto y lo recomendamos enormemente como técnica básica para reducir el estrés y el nerviosismo en los bebés.

Es importante que se sientan acompañados, hablémosle con voz suave, sonriámosles, acariciemos su carita, sus manos… ¡que nos sientan cerca!

Asimismo, es muy recomendable conseguir rutinas de sueño, de baño, de alimentación, según los bebés van haciéndose más mayores. A partir de los 4 / 6 meses podemos ya introducir elementos más rutinarios a nuestro día a día como por ejemplo, el baño y masaje, uso de luz tenue y música suave de fondo para reforzar aquéllos momentos donde el bebé necesite relajarse (por ejemplo, las horas antes a acostarse).

Técnicas de relajación para el bebé

A lo largo de los primeros 18 meses de vida, debemos trabajar estas técnicas para ir consiguiendo que nuestro bebé vaya superando esas situaciones que le puedan generar más ansiedad (sueño, alimentación, etc.)

A partir de los dos años, cuando los bebés pasan a ser niños es cuando podemos comenzar a trabajar con ellos otras técnicas de relajación basadas en la consciencia corporal y emocional. Lo más importante es ayudarles a identificar cómo están emocionalmente.

¿Cómo estoy hoy?, ¿Estoy triste?, ¿contento?, ¿preocupado?, ¿con miedo?…. Primero podemos realizar dibujos de caras contentas, tristes, preocupadas, asustadas. Jugar a juegos de espejo donde nos imitamos las caras, es otra forma de que vayan haciéndose conscientes de que hay distintas emociones y que no pasa nada por estar enfadado de vez en cuando o sentirnos tristes por algo. Que vean a mamá y a papá expresar sus emociones, es un buen ejemplo también para percibir cómo los demás se sienten.

¿Y cómo podemos hacer para controlar una emoción de enfado o de preocupación? ¡Aquí os dejamos algunas técnicas y ejercicios!

Técnicas de relajación para el bebé

Juguemos a los animales. Con el fin de reforzar la consciencia corporal y eliminar la tensión física, podemos jugar a imitar las posturas de determinados animales a través de posturas de yoga que estiran y relajan nuestra musculatura:

GATO. Colocándonos a cuatro patas, con las rodillas y manos apoyadas en el suelo trabajaremos el estiramiento de la espalda haciendo arcos hacia arriba (al cielo) y hacia abajo (al suelo) imitando a los gatos cuando se estiran. Además, acompañaremos el estiramiento con inhalaciones (al arquear hacia arriba) y exhalaciones (al arquear hacia abajo, mirando al cielo con la cabeza).

TORTUGA. Sentándonos con las plantas de los pies juntas y rodillas flexionadas, vamos a introducir las manos por debajo de las piernas (agarrándonos los tobillos). Una vez tengamos las manos por debajo de las piernas, inhalaremos estirando la cabeza al cielo como cuando las tortugas sacan la cabeza del cascarón y al exhalar bajaremos la frente a los tobillos. Sabiendo que no hace falta llegar a tocar (respetemos siempre nuestros límites); nos quedaremos un rato con la cabeza agachada y notando como con cada respiración, nuestros costados se hinchan y deshinchan.

El objetivo de este ejercicio de jugar a los animales es que el niño se visualice convirtiéndose en una tortuga, en un gato o en un león, por ejemplo.

Globos que se hinchan y se deshinchan. Otra técnica para enseñar a los niños a relajarse a través de la respiración es realizarles una visualización guiada de ellos mismos convirtiéndose en globos. Tumbados en el suelo, con las piernas ligeramente abiertas, vamos a indicarles que pongan las manitas en sus costillas (les ayudaremos en todo momento a identificar cada parte de su cuerpo). Una vez tengan las manitas en los costados, comenzaremos a llenar los pulmones respirando por la nariz, explicándoles que sus costados se abren para dar espacio al aire que entra. Al exhalar les llevaremos la atención a cómo sus pulmones se vacían. Les iremos guiando a través de esta visualización de ellos convertidos en un gran globo que se infla y se desinfla.

Estas técnicas de relajación para niños a partir de 2 años, pueden ir combinándose con posturas de Yoga. La respiración es la primera fuente de tranquilidad y relajación para nuestro cuerpo, por lo que es muy importante trabarla, primero por separado con estas técnicas que hemos explicado, para luego ir integrándolo en las posturas de Yoga.

Laura Marayo y Rocío Hernández

Profesoras de yoga en BaobArt Disfruta Creciendo

 

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