El porteo

Tiempo de lectura: 3 minutos

¡¡¡Hola Cuchufletillassssss!!!

Hoy os voy a hablar de mi experiencia personal con las mochilas de porteo. Hay muchísimos modelos de portabebés, pero no todos ellos son ergonómicos.

Para que os hagáis una idea de cómo es una mochila ergonómica: son aquellas que respetan la posición natural del bebé (conocida como posición “de ranita” y que puedes reconocer porque la espalda del bebé hace una C y sus piernas una M). Es importante que las piernas del bebé no cuelguen y el peso no recaiga sobre sus genitales, y que su espalda esté sujeta.

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Hoy en día hay mucha variedad de portabebés ergonómicos en el mercado: fular elástico, fular tejido, bandoleras, fular de anillas, mei tai, mochilas portabebés…

Desde antes de nacer Martina, tenía muy claro que quería portear. Había leído sobre el tema en muchos libros de crianza respetuosa/con apego sobre cómo aporta seguridad y confort al bebé, ya que cuando le porteas estás simulando, en cierta manera, las condiciones en las que estaba en el vientre materno, en constante movimiento, el estar recogidito, el olor de su mamá, el poder escuchar los latidos de su corazón… También lo veía muy práctico, ya que vivo en la ciudad y cojo el transporte público muy a menudo (sobre todo cuando tengo que coger metro y en algunas paradas no hay ascensor e ir con carrito es un fastidio).

Además, te deja las dos manos libres para seguir haciendo cosas mientras estás cerca de tu bebé (recoger la casa, hacer la comida, jugar con tus otros hijos…). A mi hija Martina los primeros 3 meses le aliviaba mucho los cólicos del lactante y una gran ventaja es que haces ejercicio.

Así que cuando mis abuelos me preguntaron: “¿Qué regalo quieres por el nacimiento de Martina?” les respondí que quería una práctica mochila de porteo ergonómica.

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Lo más importante para mí era buscar que fueran ergonómicas. Aunque parezca mentira, hay muchos portabebés en el mercado, de marcas muy conocidas, que no lo son y que no respetan la posición natural del bebé, más conocidas como “mochilas colgonas” .

Nosotros lo teníamos claro: queríamos una mochila de porteo, por su simplicidad para ponérsela y porque la veíamos más cómoda para Joni. Las bandoleras o los fulares los veíamos más complicados y liosos a la hora de ponérselos con un recién nacido.

Nosotros compramos una mochila ergonómica que se podía empezar a utilizar desde el nacimiento hasta los 36 meses. Era súper cómoda, no me dolía la espalda, no apretaba por ningún lado y el bebé iba súper recogidito junto a mí. Para nosotros fue la salvación a noches en vela cuando Martina tenía gases, cuando teníamos que coger transporte público para viajar por la ciudad…

Para estar por casa también me gusta la camiseta de porteo, que es como un fular pero en forma de camiseta, pero mucho más sencillo de poner. La única pega que puede tener es que sólo se puede utilizar hasta los 6 meses.

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En todo caso, sea lo que sea lo que elijáis, es muy importante que antes de poner a vuestro bebé os aseguréis de que es el correcto para su edad y peso.

Yo estoy enamorada del porteo. Lo utilicé con mi hija Martina hasta los 2 años y ahora lo utilizo a diario con Mía para ir a la compra, ir a buscar a su hermana al cole, recoger la casa cuando está más tontorrona, ir a por el pan… Me encanta tener a mis hijas siempre cerca.

Espero que os sea útil mi experiencia.

¡¡Un beso muy fuerte!!

Tamara – Clarisse

Clarisse
Clarisse

¡Hola cuchufletillos! Soy Tamara y os traigo las vivencias de unos papis jóvenes que se han embarcado en el camino de la maternidad… ¡Y ahora por segunda vez!

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