Las oportunidades que no aproveches tú se las lleva otro

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¿Cuántas veces te has arrepentido de no aprovechar algunas oportunidades que te ha deparado la vida? No te preocupes, porque todavía estás a tiempo de subsanar esos pequeños errores, de los que seguro que has adquirido algo de experiencia para encarar los próximos años. Porque, con toda seguridad, lo mejor está por llegar, y qué mejor manera de disfrutarlo que subiéndote al tren que solo pasa una vez en la vida. Será una de las estrategias más eficaces para poder, a partir de estos momentos, disfrutar de la vida con mayor pasión. ¡Recuerda! Si no aprovechas el momento serán otras personas las que salgan beneficiadas de este proceso en el comportamiento humano.

Chica puesta de sol atardecer
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Seguro que, si hubieras tenido mayor decisión en un momento de tu vida, ahora estarías en un escalafón más alto de tu carrera profesional. ¿Te acuerdas de esa oferta de trabajo que te ofrecieron hace unos años y que rechazaste? Pues bien, de nada te sirve lamentarte ahora, tómalo como un incentivo para que, cuando vuelva a pasar, no te ocurra lo mismo.

Por no hablar directamente de tu época de la adolescencia, en la que seguramente destacabas en algún deporte o actividad artística. Sin embargo, no tuviste la decisión necesaria para seguir adelante. Puede que una nueva oportunidad no se presente bajo las mismas formas, pero sin duda te permitirá dar un giro y vivir de una forma más plena a partir de ahora.

Afortunadamente, hay una técnica muy eficaz para que puedas aprovechar las oportunidades que, sin duda, te seguirá proporcionando la vida. Esta no es otra que tratar de vencer al miedo a los cambios en tu vida, pues siempre se configuran como una fuente enriquecedora de tu personalidad. Los cambios son naturales, como cuando tienes que dar el paso de ir a la universidad, elegir un puesto de trabajo o formar una pareja. ¿A que no estás arrepentido de estas actuaciones? Pues no lo dudes y haz lo mismo en otros ámbitos de tu vida personal, profesional o, incluso, afectiva.

Grupo de chicas bailando
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Porque, en efecto, las oportunidades volverán a aparecer en tu vida, no lo dudes ni por un instante. Pero esta vez deberán contar con una respuesta más enérgica por tu parte. Las excusas son un factor que está vinculado al miedo o al fracaso. Y, en cualquier caso, «excusa» y «miedo» son palabras del vocabulario que deberás apartar para llegar a un estado de vida placentera y llena de felicidad. Si otras personas no lo hubieran hecho, nada sabríamos hoy de Audrey Hepburn, Coco Chanel o J. K. Rowling. Ellas sí que aprovecharon sus oportunidades y llegaron a lo más alto.



Si tomas algo para ser feliz, que sean decisiones

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Vivir es tomar constantemente decisiones. Algunas parecen triviales, como qué ropa ponerte o qué marca de champú elegir. Otras no lo son tanto: empezar la carrera que siempre quisiste hacer o postularte para ese trabajo que sabes que cambiará por completo tu vida.

Son las decisiones importantes las que marcan la diferencia. Tomarlas nos convierte en lo que somos y, sobre todo, en lo que podemos llegar a ser. ¿Queremos que se nos escape eso? ¿Queremos no saber nunca qué va a pasar debido a que nada de lo que nos pasa lo hemos elegido nosotros?

Sabemos que el miedo está ahí y es humano sentirlo. No debemos perderlo de vista, como haríamos con una fiera salvaje o un precipicio, pero siempre impidiendo que tenga él la última palabra. Y, entre todos los temores, el miedo a equivocarnos puede que sea el más peligroso: ese que puede hacer que llegue un día en el que te des cuenta que ser feliz solo estaba a la distancia de un sí, un viaje, una llamada o un clic.

Chica avión viaje
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«Ten el valor de equivocarte», decía Hegel; o, lo que es lo mismo, que nadie te diga que no lo has intentado. Y no nos hace falta ser un filósofo alemán para asegurarte que no aprendemos tanto de nuestros aciertos como de nuestros errores. Son los que nos fortalecen y nos guían para saber qué parte del camino seguir y qué senderos y atajos evitar.

Quien no se arriesga no pierde, pero tampoco gana: quien no se equivoca no vive. No es posible vivir rodeado de parapetos y murallas protectoras, que nos alejan del peligro, pero también de todo lo bueno de la vida. Así que atrévete a equivocarte. Y, si una decisión es un problema para otros solo debido a que estás haciendo lo que realmente te hace feliz, entonces, ¡no lo dudes: estás tomando la decisión correcta!

Puede que pienses que tu vida ha estado llena de «malas decisiones» y sea la carga negativa de ese pasado la que no te deja pasar página. Tal vez creas que eres demasiado mayor (nunca se es demasiado mayor para ser joven). Es posible que ya hayas pensado en rendirte, en decir eso tan fatídico de «es mi destino». En este sentido, tienes dos opciones: puedes creer en un destino «fatalista», en el que solo parece estar escrito lo malo; o en uno «sabio», en el que todo pasa por una buena razón.

Quizás esa buena razón te haya llevado hasta este momento: estás aquí, sentada, leyendo este post y debes decidir ya sobre eso a lo que has estado dando tantas vueltas. Elijas lo que elijas, solo si no lo intentas, te habrás equivocado.



Lo bonito no son los ojos, sino las miradas

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Se dice que los ojos son el espejo del alma y eso es así debido a que, en una mirada, se perciben el estado y la grandeza de espíritu. Poco importa si el color de los ojos es azul, verde, marrón o negro, pues los ojos sirven para conectar con el alma de cada uno. A través de una mirada, podemos conocer todo lo que pasa en el interior de una persona. Una mirada conecta con lo más interno de cada uno y es visceral. Por tanto, es algo incontrolable y totalmente sincero.

Las emociones son contagiosas, al mirar a alguien a los ojos, sin necesidad de decir una palabra, le estamos contando cómo nos sentimos. Si estos sentimientos son positivos, como la mirada es el mejor vehículo para las emociones, al percibir una mirada tranquila y cariñosa, la otra persona también se sentirá así y seguirá comunicando positividad.

Es alucinante la complicidad que se puede sentir con una mirada. Son numerosas las veces en las que, al mirar a los ojos a una persona cercana, podemos saber al instante lo que piensa o desea, ya que hay miradas que lo dicen todo. También, en un cruce de miradas casual con alguien desconocido, puedes sentir una sacudida interior debida a la gran conexión. Durante el flirteo, se juega mucho con la mirada. Es común mirar a alguien fijamente a los ojos y, si la atracción coincide, la mirada se aparta en un acto reflejo, debido al rubor que se siente. Si la atracción no coincide, la situación es incómoda, al sentir que alguien desconocido está entrando en nuestras emociones.

Hay tantos tipos de miradas como clases de personas. Existen miradas soñadoras, inquisidoras, frías, soberbias, coquetas…

En algunas ocasiones, no miramos a los demás a los ojos, ya que no queremos que descubran algo que sucede en nuestro interior. Bajamos la mirada abrumados o avergonzados y, sin embargo, otras veces, miramos fijamente seguros y confiados. Todo lo que recibimos a través de la mirada nos influye: un plato bien presentado nos sabrá más delicioso y un lugar bien ordenado nos parecerá más acogedor.

Amigas riéndose
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Ninguna mentira se cuenta mirando a los ojos. Es por eso por lo que a los niños se les pide que miren a los ojos, para descubrir si dicen la verdad o no.

Hay que mirar a la vida de frente, disfrutar el momento y acompañar nuestras miradas más sinceras con una sonrisa o un gesto agradable. Mejora el mundo transmitiendo felicidad, que es contagiosa. Mira a los ojos y sonríe, pues harás felices a quienes se crucen en tu camino.



Sigue soñando, en el cielo está tu límite

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“Soy optimista, no me parece útil ser otra cosa.” Con esta frase solía el Primer Ministro Winston Churchill responder a su equipo cuando se presentaban retos en su cotidianidad. No es una sentencia compleja ni difícil de interiorizar o reflexionar, pero precisamente ahí radica la cuestión: en atreverse a hacer y a ser. No se trata de pensar o de tener, sino de ser lo que realmente queremos ser y de hacer y vivir todo aquello que nos reporte bienestar. La acción es la clave del éxito y de la felicidad. Disfrutar de la vida es la principal asignatura que todos queremos aprobar y, como indican la mayoría de los expertos en la materia, no hay límites para una persona dispuesta a romperlos.

El empresario y escritor motivacional Stephan Covey, cuya obra ha inspirado a numerosas personas de éxito en todos los campos, apunta que cuanto más usamos y desarrollamos nuestras aptitudes actuales, más aptitudes se nos concederán en el futuro y mayor será nuestra capacidad. Quien tenga la visión y el enfoque de que el viaje hacia nuestros sueños es una escalera recta hacia arriba, disfruta del trayecto sin miedo al fracaso, pues sabe que este es un elemento indispensable en la vida para aprender, reinventarse y ser más fuerte. Es maravilloso empezar a descubrir novedades en el momento en que aquellos límites, que teníamos como grandes murallas en nuestro camino, se nos descubren como simples barreras de nuestra mente, consiguiendo dar un paso más hacia delante. Sin duda, el optimismo es el motor para disfrutar y autosuperarnos ya que soñar es la gasolina que nunca se acaba.

Grupo de amigas
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Por si fuera poco, esta aventura no es una dura batalla ni estamos solos. Frente a las ideas arcaicas de que la vida es una agria competición individual, desde hace años se consolida, en sectores de la psicología del manejo de las emociones y de las estrategias laborales, que la cooperación y el mantenimiento de unas relaciones sociales óptimas son las líneas maestras para los mejores resultados emocionales, profesionales y económicos, tanto a nivel individual como colectivo. Dicho de otro modo, no solo podremos alcanzar nuestros sueños y disfrutar del proceso pensando en lo mejor para nosotros, sino que además lo conseguiremos compartiéndolo con los demás. Haremos las mayores contribuciones a nuestro entorno si, en lugar de temer a la llamada a la puerta, respondemos a ella con alegría y firmeza. La pasión no es algo con lo que hayan nacido unos pocos, es una semilla que tenemos en nuestro interior, que germina viviendo el día a día con optimismo, empuje y complicidad emocional.

Chica bañándose en cascada
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Quizás no podemos cambiar el mundo, o quizás sí; sabiendo que podemos cambiarnos a nosotros mismos, que tenemos el control.

¡Sigue soñando, en el cielo está tu límite!



Hermanos, sin ellos nada sería igual

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“Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo”. Este proverbio chino resume cómo la relación entre hermanos va mucho más allá de un vínculo familiar o una amistad.

Unas veces tan iguales y otras veces tan diferentes, pero siempre unidos por un vínculo muy especial. Son ellos los que están para celebrar los buenos momentos y para darte la mano cuando te caigas, ayudándote a levantarte aunque, antes de ello, se rían a carcajadas. Te apoyan en lo bueno y en lo malo, te dan consejos sabiendo que, aunque en ocasiones no los vas a escuchar, porque la última decisión la tienes tú, si te equivocas ellos estarán allí para apoyarte. Habrás comprobado que, en la mayoría de las situaciones, no necesitas llamarlos porque sencillamente están ahí. Da lo mismo el motivo, incluso si habéis tenido algún enfrentamiento.

Grupo de amigas
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Los hermanos se convierten en una fuente de aprendizaje constante, sobre todo para los más pequeños, que ven en los hermanos mayores un ejemplo a seguir y al que admirar.

Las travesuras, los juegos, las risas de complicidad, las bromas, las regañinas de vuestros padres… son momentos que habéis vivido juntos y que se convierten en hermosos recuerdos que te hacen sonreír y que tienen una característica muy especial: en cada uno de esos momentos no estabas solo.

Es posible que en ocasiones no os veáis todo lo que os gustaría, pero sabes que, aunque no esté contigo, siempre vas a poder contar con su ayuda porque esa persona sería capaz de hacer mil cosas por ti.

Niña pequeña y bebé
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Pero también está ese amigo que es como tu hermano.

En ocasiones, tenemos la suerte de encontrar amigos que se convierten en mucho más que eso, se convierten en hermanos. Son esas personas con las que has compartido tantos momentos que la palabra amigo se queda corta para definir vuestra relación. Es una figura de la que no puedes prescindir en tu vida, alguien en quien confiar y agarrarte en los momentos más importantes. Es un tesoro que te ha dado la naturaleza. ¡Cuídalo siempre!



Ánimo a todas las luchadoras

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Todo el mundo tiene un sueño. No tiene que ser tan ambicioso como el de Martin Luther King. Puede ser algo mucho más pequeño, pero son esos pequeños sueños los que más nos motivan a vivir.

Hay que ser valientes, no rendirse y luchar por lo que uno quiere. Si ese algo que anhelamos parece muy lejano, no renunciemos de primeras. Podemos crear una serie de etapas intermedias para que nuestro ánimo no decaiga y mantener así la motivación.

Retrato chica
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No pongamos plazos de tiempo a nuestro sueño, al fin y al cabo, ¿cómo se puede medir correctamente lo que nos separa de él? Simplemente seamos constantes y mantengamos el ánimo lo más alto posible. Mentiría si no os dijera que siempre hay momentos de duda, pero ahí es cuando se demuestra quién es realmente valiente.

Busca sobre todo sueños que te realicen como persona y que hagan que tú te sientas mejor. Apuesta por el ser y no por el tener y rodéate de gente en tu vida que no solo te quiera, sino que comprenda tus metas y sea un apoyo en esos momentos en que el ánimo se ha quedado un poquito dormido.

Si en algún momento quieres rendirte, haz que el poder luchar sea un sueño. Sé dueña de tus batallas, porque ese es el primer paso para llegar a una meta. Ya solo la capacidad de rebelarse ante una rutina cómoda y arriesgar cierto bienestar, del tipo que sea, en busca de un objetivo, es una victoria. Solo eso ya podría ser un sueño para mucha gente.

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Pero no te dejes cegar siempre por las luces deslumbrantes de los sueños. Podríamos confundirlos con fantasías y eso nos alejaría de la realidad de cada día y no nos dejaría disfrutar de las pequeñas y grandes cosas maravillosas que seguro que nos rodean en mayor o menor medida.

Recuerda siempre que la vida es muy corta y hay que disfrutarla. No tenemos que confundir la motivación con la obsesión. Precisamente nuestro café con las amigas, nuestra revista antes de dormir, o salir a correr, o lo que a cada una le ayude a relajarse, es algo que no podemos perder.

Debemos estar conectadas con nuestro mundo cercano y desde allí comenzar o seguir el camino que nos lleve a sentirnos en armonía con nosotras mismas.

Playa
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Es muy importante mirar hacia adelante, pero para tener una noción clara de dónde miramos, tenemos que saber dónde estamos y no perder la perspectiva que nos da la gente que nos quiere. Escucharlos es aprender a escuchar a nuestro corazón y ayudar a que se haga más grande. Y un gran corazón siempre se arriesga más, lucha más y aguanta los golpes mejor.

Un gran corazón es el único equipaje imprescindible para conseguir tus sueños.



Seamos escandalosamente felices, sin más

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“Quédate con lo bueno de la vida”, sin más, sin buscar el porqué, sin un quizás, sin un tal vez… Quédate con lo que te hace disfrutar, con lo que te saque esa pequeña sonrisa traviesa que inspira vida y aporta energía.

Eso es: SEAMOS ESCANDALOSAMENTE FELICES, sin más. ¿Para qué más?

La felicidad se basa en eso y nuestra meta siempre es encontrarla, pero nos empecinamos en buscarla en los recovecos más insólitos, sin darnos cuenta que la vida pasa rápidamente y, a lo mejor, “ser feliz» no es lo que nosotros pensamos que es, sino vivir: vivir nuestra vida, exprimirla al máximo y sin preocupaciones, buscando, fundamentalmente, la felicidad en eso.

Chica y pájaros
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A veces los problemas del día a día nos superan y hacen que se nos olviden las cosas realmente importantes. Es, en esos momentos, cuando debemos darnos cuenta de que lo que, de verdad, cuenta es disfrutar de las cosas que nos hacen sentir bien y ser felices.

Alguien dijo alguna vez aquello de “seamos felices, total, locos ya estamos” y no hay verdad más cierta que esa. Desechemos todo aquello que nos intoxica con malas vibraciones, acerquémonos más a las personas locas, pero de corazones inmensos, como los océanos. Las personas que no dudan en lanzarse al vacío de lo imposible y luego lo logran, que no viven con miedo al día a día, sino que lo homenajean e intentan vivir cada momento como único e irrepetible.

Chica con perro
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Olvidémonos por un día de vivir conectados vía Internet con las personas y hablemos. Que el carpe diem nos pille bailando, cantando o saltando, pero felices. Emocionarnos con cualquier acción espontanea, la chispa de la improvisación, ser naturales, sin aditivos, ver magia en cada imperfección y amarla. Desquitarnos de una vida pegada a una pantalla para pegarnos a las personas, los instantes y los momentos de pura energía, que dan vida y nos llenan de esa felicidad tan deseada.

Nos pasamos todo el día decidiendo: ¿qué ropa debo ponerme? ¿Qué libro debo leer? ¿Será esa universidad mejor que la otra? ¿Y qué tal esa carrera? Pero siempre se ha dicho que los mejores recuerdos que tenemos en nuestra vida son de las improvisaciones, un viaje de última hora, una idea brillante salida de la nada, un “sí quiero” justo antes de ver partir un tren o decidir hablar con alguien que nunca te hubiese llamado la atención.

Grupo de niños sonriendo
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Sabemos que puede salir bien o mal, nos podemos equivocar en todo lo que hagamos en esta vida, pero… ¿y si sale bien?

«Me gusta la gente que vibra, a la que no hay que empujar ni decir que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace”. M. Benedetti