Un romance sin prisas, por favor

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Hoy en día la vida avanza a gran velocidad. Vivimos pendientes del reloj y no podemos evitar la sensación de llegar siempre tarde. Por otro lado, el uso de las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana ha hecho que nos hayamos acostumbrado a tener lo que necesitamos rápidamente y a un sólo click. Pero, ¿realmente nos paramos a disfrutar de aquello que nos rodea? ¿Somos plenamente conscientes de cada instante?

El amor, como muchos otros ámbitos de la vida, merece ser saboreado segundo a segundo. Sin prisa. Sin tiempos ni presiones. En realidad, basta con dejarse llevar.

Aunque tardemos menos de un minuto en crear la primera impresión de alguien, la magia lleva algo más de tiempo.

Aun así, muchas veces nos empeñamos en que esta magia irrumpa atropelladamente. ¿Es eso un error? Si los deseos de ambas personas son respetados no tiene porqué. El problema viene cuando se fuerzan los plazos, ya sea por convicciones sociales o por querer vivir demasiado deprisa. Es cierto que no existe un tiempo concreto que garantice que una relación funcione, pero generalmente la serenidad y la calma son los mejores aliados para alcanzar el éxito.

Tenemos que saber que cuanto más larga sea cada etapa, más firme será el paso a la siguiente. Es una apuesta lenta pero segura. Y es que cada momento es especial y debemos sacarle el partido que merece.

Un romance sin prisas
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Las vivencias iniciales de una pareja son maravillosas. En la mente queda grabada la primera vez que os cogisteis de la mano, el primer día que os besasteis, la primera escapada juntos…

La comprensión, el respeto, la paciencia y el saber ceder para llegar a puntos comunes son fundamentales a lo largo de cualquier relación, pero resultan especialmente claves en el comienzo. 

A medida que se comparten más momentos, la complicidad va aumentando. Se gana confianza y cada uno se abre al otro hasta abordar todo tipo de temas. La mejor técnica para llegar a este punto no tiene ningún secreto y consiste, simplemente, en hablar. Sólo a través de una comunicación sana puede conocerse a la otra persona en profundidad.

La naturalidad también juega un papel destacado para que todo siga adelante. A veces, en este punto la inseguridad nos juega malas pasadas. Pero piensa que si algo tiene que salir mal, más vale que sea por haber sido uno mismo que por fingir un rol inventado. Construir una relación basada en la sinceridad y la aceptación del otro es uno de los mejores regalos de la vida.

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No temas a que no funcione. Es imposible controlarlo todo. Al fin y al cabo, se trata de disfrutar del camino.

Otro punto a tener en cuenta es intentar encontrar el equilibrio ideal entre la intimidad y la distancia. La cercanía física es muy importante en los inicios, pero conviene no aislarse del resto del mundo. Es tan importante compartir tiempo que fomente dinámicas en pareja como respetar el espacio de cada uno. De este modo, los encuentros entre los dos serán más esperados y la ilusión se mantendrá viva durante más tiempo.

Es vital darse un margen para asimilar nuestros sentimientos y hablar de ellos a la otra persona cuando se esté realmente preparado. Siendo reflexivos y honestos se forjará un vínculo difícil de romper.

Por último, recuerda que mantener una relación de pareja debe ser sinónimo de sentirse especial. Tener al lado a quien nos complemente, nos aporte positividad y nos aleje de los malos pensamientos. Alguien que llene de luz y sonrisas nuestras vidas. Así que, cuando ese no sea el rumbo, no tenemos que sentir miedo de abandonar el barco. Existen miles de personas dispuestas a darnos todo su amor y envolverse en un amor mágico.



8 motivos para irte de viaje

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Somos muchos los que no concebimos la vida sin viajar. Salir de nuestro entorno, degustar especialidades locales, liberarnos de nuestras obligaciones, sentir nervios ante lo desconocido… Nos escapamos cada vez que tenemos la oportunidad y antes de volver ya estamos pensando en el siguiente destino.

Cada uno tiene su propio porqué a la hora de emprender un viaje, pero existen algunas razones comunes que nos empujan a hacer el equipaje y ponernos en marcha hacia lo inexplorado. A continuación, vamos a darte algunos de estos motivos:

1. Romper con la monotonía

Es uno de los antídotos más efectivos para combatir la rutina y el aburrimiento. Consigue que nos olvidemos del reloj, nos liberemos de las tensiones del día a día y reduzcamos el nivel de estrés.

Viajar hace que nos sintamos vivos, abramos el alma y el corazón y aprendamos de todo aquello que se cruza en nuestro camino.

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2. Ampliar horizontes

Viajar nos permite conocer costumbres y tradiciones diferentes a las nuestras. Esto hace que tengamos una mente más abierta, tolerante y receptiva y, a su vez, fomenta la empatía y elimina los prejuicios.

Mientras viajamos nuestro mundo se abre. Nos volvemos capaces de tomar una perspectiva distinta de la vida y descubrimos que otra forma de vivir es posible

3. Conocer gente

En el día a día suele ser más complicado ampliar nuestro círculo de amistades habitual. En cambio, cuando viajamos estamos más relajados y mucho más dispuestos a entablar nuevas relaciones.

Nos vamos encontrando a muchas personas por el camino, y con todas ellas la relación comienza en un punto en común: compartimos la misma inquietud. Y es precisamente ese punto de partida lo que posibilita el inicio de una bonita amistad o, quien sabe, hasta de un nuevo amor.

Tropezaremos con personas que nos harán ver formas de vivir que ni siquiera imaginábamos y ese es uno de los mayores regalos que podemos hacernos a nosotros mismos.

“Viajar, dormir, enamorarse, son tres modos de irse a lugares que no siempre entiendes» – Ángeles Mastretta

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4. Fortalecer la relación entre compañeros de viaje

Vayamos acompañados de familia, amigos o de nuestra pareja, siempre es el momento ideal para reforzar los vínculos que nos unen. Ser compañeros de travesías comporta algo más allá: vivir momentos de complicidad, confesarse secretos, hablar durante horas, acostumbrarse a los silencios…

“He llegado a la conclusión de que la forma más segura para descubrir si ciertas personas te agradan o las odias es viajar con ellas” – Mark Twain

5. Impulsar el autoconocimiento

Viajar, en especial si lo hacemos solos, nos ayuda a conocernos interiormente. Ahondaremos en nuestras cualidades y aptitudes, que quizá desconocíamos hasta ese momento.

El viaje es un proceso revelador. No sólo se descubren lugares nuevos, sino que también nos observamos a nosotros mismos ante escenarios inesperados y somos conscientes de todo nuestro potencial.

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6. Desarrollar nuestras capacidades

Ante nuevas situaciones o contratiempos, la cabeza se activa más rápido en busca de una solución. Esto hará que ganemos en agilidad mental y seamos más resolutivos.

7. Volver a la rutina con más fuerza

Alejarnos de nuestro entorno nos hace regresar a él con más ganas y motivación. Nos enfrentamos al día a día con las energías renovadas y “las pilas cargadas” después de un tiempo de desconexión. Los reencuentros son más esperados y nos hacen vibrar e ilusionarnos con más intensidad.

“Nadie se da cuenta de lo hermoso que es viajar hasta que vuelve a casa y descansa sobre su almohada vieja y conocida” – Lin Yutang

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8. Fomentar la creatividad

Al haber visto más mundo, nuestra capacidad creativa también se acrecienta. Los lugares, las personas y las experiencias que vivimos en un viaje oxigenan nuestra mente dejando espacio a nuevas ideas y pensamientos. La imaginación brota por cada poro de nuestra piel cuando la dejamos fluir sin límites.

Así, muchos viajeros son, a su vez, excelentes fotógrafos. Otros, por ejemplo, deciden dar rienda suelta a otras habilidades y comienzan un blog o diario de viaje.

“Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal” – Cesare Pavese

Y tú, ¿a qué esperas para emprender tu aventura? ¡Lánzate al mundo!



Rincones para soñar y ser feliz

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¿Cuál es tu lugar favorito del mundo? Ante esta pregunta, hay quien está recordando ahora mismo un viaje. Probablemente, esté rememorando, con una sonrisa en la cara y con cierta añoranza, un lugar de vacaciones. Ese sitio de ensueño en el que ha desconectado durante unos maravillosos días. Seguro que a todos nos gustaría volver ahí, a ese lugar de paz, de descanso, de ilusión, de felicidad. Pero como diría el gran Gabriel García Márquez: «No llores porque se acabó, sonríe porque sucedió». Y es que no estamos tan lejos de ese alegre lugar.

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Soñar junto a esa persona especial

En nuestro día a día podemos encontrar esa alegría y serenidad en muchos lugares, en diversos momentos, en personas. ¿Quién no ha deseado estar en los brazos de esa persona a la que tanto quiere tras un día difícil? ¿Acaso no es su abrazo más cálido y satisfactorio que cualquier rincón de alguna parte del planeta?

Las personas pueden presentar, para cada uno de nosotros, rincones en los que soñar y ser feliz. Lugares en los que sentirse como en casa. Seguro que, en alguna ocasión, hemos pensado ‘esa persona es casa. Es mi casa. Es el hogar, mi protección’.

¿Qué decir de este sentimiento? Tiene la capacidad de transportarnos, de acogernos, de hacernos sentir vivos. Son esos lugares los que nos hacen ilusionarnos. Los que nos hacen dar un empujón hacia nuestras metas. Los que nos hacen sentir los seres más fuertes y afortunados del mundo. Creemos que, junto a esa persona y en ese lugar, podemos con todo. Y así es. Podemos con todo. Una actitud positiva siempre nos hará avanzar, progresar y construir lo que deseamos.

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La felicidad junto a nuestra mascota

¿Y si en vez de estar en los brazos de esa persona a la que tanto queremos estamos junto a nuestro amigo canino? Quienes tenéis perro, conocéis los beneficios de tenerlos cerca. Nos acompañan, nos ayudan a superar problemas, a expresarnos, etc. Y es que nos demuestran su cariño y agradecimiento en cada gesto. ¿Cómo devolverles tanto amor? Con largos paseos por la montaña o por la playa sentirás su satisfacción, la alegría que desprende en cada paso al sentirse libre. Ese puede ser también un increíble rincón en el que soñar y ser feliz. Encima, entregando a nuestro mejor amigo peludo parte del bienestar que nos aporta a diario. En momentos así, descubres cómo de feliz eres. Sientes esa alegría en todo tu ser. Y es que, como reflexionaba John Barrymore: «La felicidad suele colarse por una puerta que no sabías que habías dejado abierta». Así es como aparece, de manera espontánea, sin buscarla.

El mundo está lleno de gente que ama

Y es con estos pequeños detalles y gestos con los que debes quedarte. Ellos son quienes siempre estarán ahí para ti. Y tú siempre lo estarás para ellos. No importa el lugar físico, sino el lugar emocional que tú levantas con tus seres queridos. Recuerda, nada será más cálido que el abrazo de quien te quiere tanto como tú a él o ella.



Humildad y empatía no han de faltar en ningún viaje

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Comenzar un viaje es emprender una aventura, una forma de conocer el mundo que tenemos por descubrir y de descubrirnos aún más a nosotros mismos.

Dicen que quien se va a hacer un viaje no vuelve siendo el mismo y es que la humildad y la empatía son nuestras grandes compañeras de viaje. La primera, nos ayuda a  engrandecer nuestro corazón. La segunda a ponernos en el lugar del otro. Conocer culturas nuevas, sus rincones, su gente… nos ayuda a crecer como personas y ver el mundo con otros ojos.

Humildad y empatía no han de faltar en ningún viaje
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Son esas dos aptitudes las que nos hacen sorprendernos, observar todo lo que pasa a nuestro alrededor y no perder el espíritu de Peter Pan en cada travesía que hacemos.

Dejar a un lado el estrés, las prisas, el bullicio de la ciudad para aprender de las culturas que nos rodean, sus costumbres, su idioma… llenará nuestra maleta de nuevas experiencias y perspectivas que, de otra manera, nos hubiera sido imposible conocer.

Humildad y empatía no han de faltar en ningún viaje
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Nos proporcionará un puñado de lecciones y recuerdos que ya nadie podrá arrebatarnos. No sabemos lo que el mundo nos tiene guardado si no salimos a descubrirlo.

No desperdicies las oportunidades que te brinda la vida de conocer lugares nuevos, de aprender, de vivir. Coge tu maleta, agarra de la mano a tu compañer@ de viaje y sal a correr mil aventuras, junt@s descubriréis un sinfín de destinos que se quedarán en vuestra memoria y vuestra maleta volverá llena de historias, aprendizajes y recuerdos.



La solución más simple es la que no te esperas

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Hay un conocido proverbio chino que reza: “Si algo no tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si la tiene, ¿por qué te preocupas?”. Una de las lecturas que podemos darle es el consejo de confiar en tus capacidades. Pase lo que pase vas a salir adelante, con una victoria o con una lección aprendida. Es tan simple como saber esperar… ¿O no?

La solución más simple es la que no te esperas
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¿A veces no sientes que te pasas la vida esperando? Para bien o para mal te has pasado media vida aguardando a ser mayor para elegir tu propia ropa; a que ese chico o chica se atreviese a llamarte; a aprobar todos los exámenes de la universidad; a ponerte en forma; a encontrar trabajo; esperar a convertirte en padre o madre…

Vive lo inesperado

Afortunadamente para nosotros, esa vida lineal y gris que era el día a día de nuestros antepasados se ha transformado en infinitas posibilidades. Vivir ya no se reduce a encontrar pareja y criar a los niños. Ahora, por fin, podemos disfrutar de una historia con un final abierto, inesperado.

Chica puesta de sol atardecer
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Quizás a los 20 esperabas encontrar el amor de tu vida. Si lo has encontrado, ¡felicidades!, y si no, déjate sorprender por lo que pueda pasar. Parece que nos da miedo no controlar las posibilidades sin saber que, si aprendiésemos a dejarnos llevar, viviríamos una vida más plena.

Repasando momentos

Te propongo algo: repasa mentalmente aquellos fines de semana, de amigos y de ponerte tus mejores galas para salir a darlo todo en la pista de baile. Ahora compara esas fiestas programadas con aquella vez que tu mejor amig@ te dijo: “¿salimos a tomarnos una copa y volvemos pronto a casa?” y acabasteis en aquel karaoke, cuyo nombre ni recordáis, riendo hasta doleros la barriga. Lo inesperado, una vez más, ha ganado el pulso.

Pareja
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Tendemos a querer abarcarlo todo. Vivimos con la obsesión de estar preparad@s para lo que pueda pasar y no nos paramos a pensar en el tiempo y la energía que desperdiciamos tratando de adelantar acontecimientos. Queremos poner remedio a problemas que aún no existen.

Las mejores cosas que nos suceden, son aquellas que no esperábamos. Un “te quiero” pintado con spray en la pared de enfrente, un mensaje en el móvil invitándote por fin a ir a ver esa peli, un viaje al que un amigo no puede acudir y te lo cede a ti para no cancelarlo. Estás hoy donde estás y eres como eres gracias a todas esas situaciones con las que no contabas.

Pareja
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¿Qué hemos sacado en claro? Que la solución en la que habíamos puesto tanto empeño no tiene por qué resultar como esperábamos. Es más, muchas veces, al echar la vista atrás, nos damos cuenta de que no estamos para nada donde creíamos que estaríamos con cierta edad. Estamos en un sitio aún mejor, porque todo sigue siendo posible.



Hay personas que te dejan ser quien eres por encima de todo

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En pocas personas podrás encontrar el apoyo que te brinda una persona tan especial como una madre.

Solo ellas tienen la capacidad de conocerte casi más que tú misma. Una mirada, un gesto, una palabra… son suficientes para saber que has tenido un mal día, que te han dado una buena noticia o que algo te preocupa. Es esa persona que daría su vida por ti, que te cuida y te apoya pase lo que pase y que, ante todo, sabe quien eres, con tus defectos y tus virtudes.

Niña abrazando a su madre
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Se trata de una figura que no solamente representa la ayuda que te proporciona en los primeros años de tu vida, sino que podrás contar con ella para el resto de los días. La complicidad que se genera entre madre e hija es tan grande que acaba siendo realmente difícil que haya secretos entre ambas.

Un hombro en el que llorar, una mirada cómplice, un abrazo de protección… van creando lazos en los que no se pedirá nada a cambio porque pocas personas conocerás que te dejen ser tal como eres, por encima de valores, problemas puntuales y hasta formas de entender la vida.

Madre e hija
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La fuerte e inquebrantable relación entre madres e hijas ha sido una constante fuente de inspiración de escritores y directores de cine. Basta con que leas “Paula” de Isabel Allende para darte cuenta que es una relación que incluso va más allá de la amistad y la comprensión. Será la persona que estará contigo en los momentos más complicados de tu vida mostrándote su apoyo incondicional.

El vínculo establecido entre madre e hija es tan fuerte que daría su vida por ti sin pensárselo dos veces. Tendréis discusiones, encontrará las cosas que tú siempre buscas y nunca encuentras, y tendrá la razón cuando creías que no la tendría pero, hagas lo que hagas, ella siempre estará ahí, dejándote ser quien eres y permitiéndote aprender de tus propios errores, forjando tu propio camino.



Si tuvieras el libro de tu vida, ¿leerías el final?

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Tienes el libro frente a ti. El título capta de lleno tu atención porque se corresponde con tu nombre. La imagen de portada eres tú en aquella foto que tanto te gusta por lo natural que apareces luciendo tu mejor sonrisa. Es un libro mediano, ni muy gordo ni muy fino, de tapas duras, muy consistente, pero a la vez, liviano. Lo levantas con interés y casi sin pensarlo te sitúas en la primera página y allí están tus padres radiantes acompañados de una preciosa recién nacida. Justo debajo de esta bonita imagen da comienzo la historia, tu historia. Tu día y hora de nacimiento, los olores y colores de ese día, las sensaciones que acompañaron a los familiares que se acercaron a conocerte…

Manos familia
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Continúas pasando páginas y vas viendo como tu familia crece. Llegaron tus hermanos, tus primos… los mejores y peores momentos de tu infancia están reflejados en los textos y plasmados en sus imágenes.

Por fin llegas a tus últimas experiencias vitales, las más recientes, y con lágrimas en los ojos te das cuenta de que solamente has ojeado una parte del libro, ni siquiera la mitad.

Ante ti, a tu alcance, el resto de tu vida.

¿Deberías continuar, leer y conocer las alegrías y las penas que te esperan? ¿Deberías continuar para conocer de antemano e intentar enfrentarte con ventaja a los contratiempos? ¿Deberías continuar y saber qué pasará?

La tentación es fuerte, pero finalmente decides cerrar el libro.

Sonríes.

Fotografías
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Todo lo que has leído hasta ahora son los recuerdos que más han influido en tu vida. Tú has decidido cuáles son y el libro simplemente los ha recopilado. Tú y solo tú decidiste qué guardar en tu memoria y así quieres continuar haciendo. La vida no se entiende bajo un guión y esa es la parte más fabulosa, más poderosa, que tienes. Estás viva y eres libre de construir tu futuro. Libre de tomar riesgos, de cambiar de dirección, libre de ser aventurera, alocada, sosegada o apasionada, pero sobre todo, libre.

El miedo a un futuro incierto te hace dudar un instante y pensar en cambiar de idea respecto a la lectura de tu libro, pero sabes que si lees el final, acabarás para siempre con la esperanza de poder modificar lo que no querías en tu vida, lo que presentías que ese camino te estaba acercando hacia ti. Así que mantienes tu decisión y coges fuerte el libro entre tus manos mientras te acercas a la playa más cercana a tu casa. Una vez allí, lo lanzas al vacío desde una roca y ves cómo se hunde lentamente en el mar.

Chica con cámara de fotos
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Tú construirás tu futuro según tus experiencias y avanzarás día a día y con paso firme hasta el final.