Lunares en recién nacidos

Tiempo de lectura: 2 minutos

Los lunares presentes en el nacimiento, también conocidos como “nevus melanocíticos congénitos”, son un motivo frecuente de consulta en Dermatología. Su tamaño puede ser muy variable, desde pocos centrímetros, hasta ocupar grandes áreas de superficie en la piel del recién nacido.

-¿Por qué se producen?

Son debidos a alteraciones en el desarrollo embrionario que tienen lugar entre la décima semana de vida y el sexto mes de gestación.

-¿Cómo se manifiestan?

Los lunares los podemos reconocer como manchas en diferentes tonalidades de marrón (desde marrón pálido a marrón oscuro), que tienden a hacerse sobreelevadas y oscuras durante el periodo de lactancia. El diagnóstico podemos realizarlo en base a la exploración física general y complementarlo con el examen dermatoscópico, que nos permite observar estructuras del lunar del bebé no perceptibles a simple vista. La dermatoscopia es una técnica totalmente indolora y sin efectos secundarios, que puede realizarse en la propia consulta.

Post Lunares en rn_13.08-1

-¿Tienen riesgo de malignizarse?

La mayoría de los nevus congénitos son benignos y no sufrirán una transformación maligna con el paso de los años. No obstante, el riesgo de malignización existe y se considera que puede variar en función del tamaño del lunar. Por ello, los nevus se clasifican en tres tipos diferenciados:

-Nevus congénitos pequeños: son aquellos menores de 1,5 cm y son muy frecuentes en los recién nacidos (hasta un 2%). Su riesgo de malignización es muy bajo.

-Nevus congénitos medianos: su tamaño oscila entre 1,5 y 20 cm de diámetro. Son más infrecuentes, pero su riesgo de malignización es mayor, sobre todo después de la pubertad.

-Nevus congénitos gigantes: tienen un tamaño mayor de 20 cm y son extremadamente infrecuentes (se dan en 1 de cada 20000 recién nacidos). En esta situación el riesgo de malignización es mayor.

-¿Es necesario extirparlos siempre?

La extirpación es necesaria en los casos en los que la transformación maligna puede ser más frecuente (nevus congénitos gigantes). En el resto de situaciones, puede optarse por realizar un seguimiento clínico periódico, con realización de mediciones del tamaño y toma de imágenes clínicas y dermatoscópicas.

 



Las manchas en el recién nacido

Tiempo de lectura: 2 minutos

Definición y causa de las manchas en el recién nacido

Las manchas presentes en el recién nacido, también conocidas como “antojos”, representan una causa frecuente de derivación a las consultas de Dermatología Pediátrica.

En la mayor parte de los casos están presentes al nacimiento, aunque en ocasiones pueden aparecer varias semanas después. Pueden ser muy diversas en cuanto a su apariencia (color, tamaño, etc.) e implicaciones para el bebé. En la mayor parte de los casos, no van a asociar ningún problema médico, pero es necesaria una valoración por un dermatólogo infantil para realizar un diagnóstico preciso y establecer qué pauta de seguimiento es la más adecuada. Esto es debido a que en ocasiones las manchas podrían constituir el primer signo de una enfermedad más grave, debido un fallo en el desarrollo embriológico o fetal lo que requerirá la realización de algunos exámenes complementarios (principalmente pruebas de imagen).

Post Manchas en rn_23.07-2

¿Qué tipos de manchas existen?

  1. Manchas pigmentadas

Varias manchas marrón claro o “café con leche”. Si se encuentran pocas o de forma aislada únicamente necesita un seguimiento periódico por parte del especialista. Si son múltiples es preciso descartar otras enfermedades

Manchas marrones solitarias. Suelen corresponder a nevus congénitos (lunar que presentan algunos niños al nacer)

Manchas azules o ‘manchas mongólicas’. Habitualmente se localizan en la parte lumbosacra, aunque pueden aparecer en otras zonas del cuerpo. Al cabo de cuatro años suelen desaparecer.

  1. Manchas rosadas, rojizas o violaceas

Las más frecuentes son las “manchas salmón” (conocidas también como “picotazo de cigüeña”) de color rosado, planas y bordes difusos. Se localizan en párpados, entrecejo y nuca de los recién nacidos, si están localizadas en la cara tienden a desparecer de forma espontánea antes de los tres años. Sin embargo, las de la nuca suelen persistir de por vida.

Hemangiomas. En el caso de los recién nacidos nos referimos de forma más concreta a los hemangiomas congénitos. Aunque suelen crecer rápidamente, tienden a desaparecer con el tiempo, aún así se recomienda la valoración del dermatólogo infantil. En el caso de los hemangiomas más complejos es necesario una valoración y tratamiento precoz.

  1. Manchas blancas

Estas manchas suelen ser solitarias, múltiples o en ocasiones abarcar una extensión considerable de la piel. Las manchas blancas más frecuentes que vemos en recién nacidos son los nevus acrómicos y seguidas por los nevus anémicos.



Protección solar en el recién nacido

Tiempo de lectura: 2 minutos

¿Cómo debemos proteger al recién nacido frente al sol?

La piel del recién nacido es muy sensible a la exposición solar debido a una capacidad inferior para generar melanina y unas defensas escasamente desarrolladas, si las comparamos con la piel de una persona adulta.

Por ello, es recomendable evitar la exposición solar directa durante los primeros 6 meses de vida, así como evitar el empleo de cremas solares hasta la misma fecha. Como medidas de protección se recomienda el empleo de ropa adecuada (que frene la llegada de radiación ultravioleta a la piel), intentando mantener al recién nacido a la sombra siempre que sea posible. Además, debe evitarse con mayor precaución el sol de las horas centrales del día.

No debemos olvidar además que “la piel tiene memoria” y que una protección solar adecuada desde etapas tempranas tendrá un papel decisivo para evitar la aparición de diferentes tipos de tumores cutáneos.

Post-26-06_01

¿A partir de qué edad podemos emplear cremas solares?

El empleo de cremas solares no se recomienda por debajo de los 6 meses de vida y debe emplearse con precaución hasta el año de edad. Esto se debe a que la piel del recién nacido tiene una mayor capacidad de absorción de los componentes químicos presentes en algunos filtros solares, aumentando el riesgo de reacción alérgica asociada. No obstante, ante cualquier duda, consultar con tu pediatra.

 Si no exponemos al recién nacido al sol, ¿tendremos riesgo de observar un déficit de vitamina D?

Aunque la exposición solar es necesaria para la síntesis de vitamina D, esto no justifica la exposición directa al sol del recién nacido. Con varios minutos de paseo en horas en las que la exposición solar no es muy intensa, suele ser necesario para producir la vitamina D necesaria para los huesos de nuestro paciente.