Presentadora Bebé a Bordo

Tiempo de lectura: < 1

Fabiola Martínez Benavides nació en Maracaibo (Venezuela) el 28 de diciembre de 1972. Durante sus estudios, se presenta al certamen Miss Venezuela, plataforma que la lleva a trabajar en el mundo de la moda y la publicidad.

En 1994, Fabiola se establece en España y realiza varios trabajos internacionales en el mundo de la publicidad.

Sin embargo, es ahora Fabiola Martínez se pone al frente de un programa por primera vez y lo hace con Bebé a Bordo.

Con ayuda de un experto, cada semana afronta las dudas y los problemas sobre los primeros pasos de la maternidad que puedan darse en los diferentes casos que el programa aborda.

Fabiola, que además de ser la presentadora en esta tercera temporada de Bebé a Bordo es madre de dos hijos, se acerca a las familias en esos primeros momentos tan importantes en la vida de un bebé.

En el programa y junto a los padres primerizos vive esos momentos claves comunes en todos los nacimientos.



Preocupación de los padres

Tiempo de lectura: 2 minutos

Vivimos en un mundo en el que la información está al alcance de nuestra mano por múltiples vías: la televisión, blogs de profesionales o de opinión, páginas web, revistas y publicaciones especializadas en un determinado tema… Si tenemos una duda sobre cualquier cuestión, podemos obtener de manera inmediata respuestas, siendo muy probable que tengamos que analizar opiniones muy diversas e incluso contrarias.

En cualquier aspecto de nuestra vida consultar información de fuentes rigurosas y fiables es muy importante, pero cuando estamos hablando de resolver dudas respecto a la crianza de los hijos e hijas se convierte en imprescindible para los padres. En este caso, el tomarse tiempo para consultar información, compararla y reflexionar sobre la idoneidad para la propia familia es algo a lo que se le debe dar la importancia que merece.

Es muy común que los padres y madres primerizos sientan la preocupación de qué decisión tomar respecto a muchos temas que se plantean por primera vez en su vida. Decisiones anteriores al nacimiento del bebé como qué mobiliario infantil, carrito o portabebé comprar para que se adapte mejor a su estilo de vida, son ejemplos de temas que preocupan a los futuros papás y mamás. Una vez que el bebé ha nacido, continúa la toma de decisiones, muchas veces en relación a las características individuales de cada bebé, al estilo de vida de los papás y las necesidades de la unidad familiar.

Los papás y mamás se encuentran en la tesitura de decidir cuál es la mejor opción respecto a muchos temas en un periodo muy corto de tiempo, siendo lo que más les preocupa el miedo a tomar una decisión equivocada, ya que ninguno se conformará con una buena decisión, seguro que tratándose de su bebé la única opción válida es “la mejor decisión”.

Pues bien, como en la mayor parte de situaciones difíciles de la vida, habrá veces que los futuros papás no sabrán qué quieren, pero seguro que saben lo que NO quieren. Tomando algo de distancia, dándose un tiempo para parar y reflexionar con tranquilidad y contando con el apoyo de la pareja, seguro que la decisión tomada «en equipo» será la correcta y sin duda la mejor para cada familia, porque no hay dos bebés iguales y cada familia es única e irrepetible.

Futuros papás y mamás, el simple hecho de preocuparos y emplear tiempo en buscar, comparar y decidir qué es lo mejor para vuestro bebé, ya es indicativo de que vais a hacer lo correcto. Lo único que necesitáis es confiar en vosotros mismos porque nadie como vosotros sabe cuáles son sus necesidades y las vuestras. ¡Sois sin duda los mejores padres para vuestro bebé!



¿Dónde está el manual? Descubriéndonos como padres

Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando un bebé llega a nuestras vidas, acuden a nosotros un sinfín de sensaciones, emociones y pensamientos. Nos preguntamos acerca de su respiración, de la alimentación, de si duerme mucho o poco, del peso… ¡A veces incluso seguimos preguntándonos acerca de su nombre!

Un poco más adelante, nos surgen cuestiones sobre pautas de crianza y sobre lo que sentimos y lo que nos hace sentir nuestro hijo/a: emociones positivas (gozo, entusiasmo, dicha, amor) y otras negativas (inseguridad, frustración, enfado y puede que incluso culpa). Por supuesto, también aparece la pregunta más difícil del mundo: ¿Estamos siendo “buenos padres”?

Lo normal, lo que debemos esperar, es que vayan surgiendo dudas y dificultades: con algunas comidas, con despertares desconcertantes o agotadores, rabietas, uso del chupete, la escuela, dejar el pañal… ¡No es fácil ser padres y nadie sabe hacerlo desde el primer día! Como nos decía Mafalda en una de sus apariciones gráficas: “Si es cuestión de títulos… ¡padres e hijos se gradúan el mismo día!”

Hace 2.400 años, alguien afirmó algo que, sin embargo, puede parecernos muy actual a muchos padres y madres: “¡Sólo sé que no se nada!”. Con esta expresión, Sócrates no nos decía que dudara sobre todas las cosas del mundo y sobre todos los aspectos de su ser, sino que existe una gran certeza: no podemos estar seguros al 100% de si lo que conocemos es cierto, o de si lo que hacemos es lo más correcto. Como padres, las dudas serán nuestras fieles compañeras, pero este hecho no ha de desmotivarnos, ¡al contrario!

Hoy en día tenemos accesibilidad a gran cantidad de información. La información es necesaria y valiosa. Nos puede aportar, a través de personas del entorno, profesionales, publicaciones… conocimientos sobre algunos aspectos de crianza y de desarrollo infantil que nos pueden ayudar a cuidar y educar a los niños/as de forma sana y equilibrada.

Sin embargo, el acceso a todos estos innumerables conocimientos, a veces simples opiniones, no debe ensombrecer nuestra auténtica labor como padres: aprender a observar, aprender a reflexionar y aprender a decidir.

Algunas claves que nos pueden ayudar en esa labor son:

1. Profundizar en el conocimiento sobre NUESTRO hijo/a: ¿Qué le gusta?, ¿Qué le incomoda?, ¿Cómo interacciona con el entorno?, ¿Cómo expresa sus necesidades?, ¿Cómo acepta nuestras propuestas?, ¿Cuál es su ritmo personal en la adquisición de diferentes capacidades?…
2. Identificar nuestras expectativas respecto a él/ella: ¿Esperamos que haga tal cosa o tal otra? ¿Por qué? ¿Nos preocupa sólo una determinada parte de su desarrollo y volcamos nuestras expectativas sólo en esa parte? ¿Esas expectativas son ajustadas a la realidad y respetuosas con nuestro hijo/a? ¿Nos condicionan en nuestra forma de hacer/actuar con él/ella?
3. Localizar nuestros “fantasmas”, es decir, esos pensamientos y experiencias personales que nos hacen evitar o temer que sucedan cosas que, no tienen por qué suceder. Nuestros fantasmas condicionan enormemente nuestras actuaciones. “Mi niño/a no aprende a comer, come poquísimo… le va a pasar algo” o “No soy capaz, no sé hacerlo” o “Mi hijo/a es muy activo, creo que puede tener un problema”, etc.
4. Observar, parar y reflexionar sobre las pautas de crianza e interacción que tenemos con el pequeño/a. Auto-observar nuestras acciones, pensamientos y emociones es un ejercicio sano que nos ayuda a ganar seguridad y madurez como padres. No se trata de cuestionarse constantemente, pero sí de acostumbrarnos a emplear la valiosa herramienta de la reflexión: “¿Tuve una reacción excesiva con el niño/a en esa situación?“ o “Lleva unos días más alterado, ¿a qué puede ser debido? ¿Hemos cambiado algo o en algo? ”o “Parece que come mejor cuando está con los primos…”…
Y nunca olvidéis que el método más eficaz jamás descubierto para educar es NUESTRO PROPIO EJEMPLO. Somos los modelos de conducta de nuestros hijos/as: cómo hablamos entre nosotros y con los demás, que dieta llevamos, qué rechazamos, qué nos asusta, cómo reaccionamos ante los conflictos, qué nos divierte, si somos coherentes entre lo que decimos y hacemos… Así lo afirmó Albert Einstein y así lo podréis comprobar a medida que vuestros pequeños vayan creciendo:

“Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.

Fuentes:



Acompañamiento del papá durante el embarazo y el parto

Tiempo de lectura: 2 minutos

Todo empieza con la decisión de tener un hijo y cuando se confirma la buena nueva de que vais a ser padres.

Durante el embarazo se producen muchos cambios: la mujer está mucho más sensible, desde los olores a las emociones, el físico se modifica, comienza a plantearse la crianza…  En general, surgen dudas y hay muchas decisiones nuevas que tomar, por lo que tener una buena comunicación con tu pareja es esencial: hablar, compartir dudas, miedos, alegrías…

Hoy en día, muchas mujeres buscan actividades para gestionar estas emociones: hacen yoga, natación, pasean… Compartir alguna actividad puede ser enriquecedor y un buen acompañamiento para la futura mamá. Por ejemplo, practicar juntos los ejercicios de respiración que enseñan en las clases de yoga, salir a pasear sin prisas sintiendo así la presencia del bebé y disfrutando de la nueva familia que estáis formando, etc., son algunos ejemplos que os pueden servir de guía.

Los cambios físicos y emocionales en la mujer durante la gestación son evidentes, pero el papá también vive cambios y hay que darles la importancia que merecen: pasa de ser hombre, hijo, amigo, marido… a una nueva etapa muy importante: ser papá, con nuevas responsabilidades, retos y con un nuevo orden de prioridades vitales.

El escuchar el embarazo y sentir que el bebé ya está entre vosotros, os facilitará su integración en vuestra nueva vida ayudándoos a comprender mejor esta nueva etapa.

Como ya sabes, el bebé escucha desde el vientre materno por eso hablarle es importante. Además, la voz de papá es más grave, puede llegar al bebé con mayor facilidad. Esto se hace visible cuando nace, porque los bebés escuchan y reconocen la voz de papá, que les calma y les da seguridad.

El parto es un momento inolvidable. ¡Es cuando nace vuestro hijo! Informaos juntos, acudid a los cursos prenatales que ofrece vuestra matrona y aprovechad para andar juntos el camino de la crianza que empieza en el vientre materno.

El día del parto, la mamá te necesita; cada mujer, a su manera, pero es importante que ese día tú también te cuides, papá. Tienes que mantenerte bien hidratado, recordar comer cada dos o tres horas y es mejor que lleves ropa cómoda. Intenta estar relajado y tranquilo, confiando en tu mujer y en el proceso que está viviendo.

En el posparto sigue siendo muy necesario tu apoyo. Tener información básica sobre la lactancia materna te ayudará a comprender a tu mujer y a darle ánimos y, si es necesario porque surge algún problema, acudir a un experto para buscar juntos la solución. La lactancia es instintiva pero también es una técnica que hay que aprender, si comprendes esto será más fácil que no tires la toalla y encontréis juntos las soluciones.

Acompañar es escuchar al otro, respetar sus decisiones y para que eso suceda, también tienes que escucharte a ti mismo y respetarte. Compartir con tu pareja dudas y alegrías puede ser una buena forma.