Desarrollo psicomotor (Parte 2)

Tiempo de lectura: 4 minutos

Teniendo en cuenta el post “¿Cómo puedo coger y transportar a mi bebé para ayudarle a su desarrollo psicomotor? Parte 1” publicado en nuestro blog (http://www.bezoya.es/bebe-a-bordo/como-puedo-coger-y-transportar-a-mi-bebe-para-ayudarle-a-su-desarrollo-psicomotor), vamos a daros una serie de recomendaciones para coger y transportar a vuestros bebés, ayudándoles en su desarrollo psicomotor.

¿Cómo puedes pasar a tu bebé de la posición tumbada a sentada y viceversa?

Sabemos que desde el nacimiento al sexto  mes, el sentido de su organización psico-corporal es el del “enrollamiento”: sus brazos y piernas tienen la capacidad de estar “reunidos” en su línea media. Es esto lo que debemos privilegiar para que el bebé “viva” plenamente esta etapa y aprenda todo lo que necesita en ella, como es la noción de línea media, el descubrimiento de sus manos y sus pies, el descubrimiento de sí mismo, y la conformación de la curva fisiológica dorsal de su columna vertebral.

Para pasar al bebé de la posición tumbado a sentado alojaremos nuestro pulgar (mirando al techo) en la palma de su mano. El bebé nos agarrará. De esta forma, se activarán los músculos de la  región anterior del trono y los brazos, que le flexionan y enrollan. Si el bebé tiende a dejar atrás los brazos, debemos juntar sus dos manos antes de levantarlo. Con la otra mano sostendremos su cabeza y cogeremos al bebé enrollado (1).

1_De tumbado a sentado con sosten cabeza

Cuando el niño ya mantenga la cabeza erguida, lo cogeremos únicamente alojando nuestros pulgares en sus dos manos para permitir el encadenamiento de los músculos entre manos, cabeza, tórax y pelvis (1).

2_De tumbado a sd sin sosten cabez

 

Y ahora, basándonos en su desarrollo, ¿cuál es la mejor forma de llevarlo en brazos?

Desde el nacimiento al sexto mes, lo importante es respetar su posición enrollada y orientarlo hacia distintas direcciones para que él conozca mejor las posibilidades de su cuerpo y de su entorno. Por este motivo, conviene no cogerlo siempre del mismo modo.

En general, las diferentes formas de coger al niño deben cumplir una serie de máximas (2):

–       Que sea una posición fácil y eficaz.

–       -Que el niño quede firmemente sujeto, pudiendo apoyar su espalda o pecho en nosotros.

–       Que la pelvis esté bien sujeta.

–       Que respete el enrollamiento (del  nacimiento al sexto  mes).

Así, podemos recomendar las siguientes posibilidades para llevar al niño correctamente en función de su desarrollo (2):

De 0 a 6 meses: Llevar al bebé en brazos, lateralmente.

En estos momentos lo importante es respetar la posición enrollada y reunir sus manos y pies en su línea media. De esta forma, el niño queda acurrucado en nuestros brazos. Su cabeza puede apoyarse en nuestro hombro. Con nuestros antebrazos mantendremos sus brazos hacia adelante y con nuestras manos sus plantas de los pies juntas.

3_En bzs lateralmente

Siguiendo estos principios, cuando coloquemos al niño en nuestro regazo, podemos sujetarlo también de esta forma.

En esta posición, el bebé se siente protegido y al mismo tiempo puede mirarse los pies y las manos y jugar con ellos. Las piernas se encuentran en flexión de cadera y rodillas, necesarias para esta edad. Llevar al niño de esta forma está en relación con su necesidad de ser acariciado y fomenta la movilidad de sus caderas, así como el movimiento hacia delante de cabeza y brazos (2).

Recuerda llevarlo tanto al lado derecho como izquierdo, para evitar la unilateralidad.

A partir del  sexto mes: Llevar al bebé delante del cuerpo.

 4_6 mes_delante del cuerpo

Entre el 6º y el 7º mes, por lo general, tu bebé habrá descubierto los pies estando boca arriba. Mantendrá los pies en el aire,  jugará con ellos y se los llevara a la boca.  Justamente será lo que queramos imitar en este momento evolutivo llevándolo así en brazos delante de nuestro cuerpo, con su espalda apoyada en nuestro vientre.

Desde el séptimo  mes:  Llevar al bebé delante del vientre.

5_7 mes_delante del vientre_2 

Con siete meses, los niños comienzan a reptar. Este movimiento consiste en que el bebé se mueve arrastrándose por el suelo boca abajo. Para avanzar,  estira un costado del cuerpo mientras que el otro se flexiona al mismo tiempo. Del lado del costado flexionado, el codo o mano y rodilla, se aproximan.

Así es que, si lo llevas delante del vientre, le permitirás experimentar este patrón de movimiento natural de una forma diferente.

6_7 mes_llevarlo delante del vientre

Desde el décimo mes: Llevar al bebé sobre nuestra pelvis.

Alrededor de los 10 meses, el bebé ya puede sentarse por sí mismo, por lo que podemos llevarlo sentado lateralmente en nuestra pelvis. Además, esta forma de portarlo constituye un buen ejercicio para su columna.

7_Llevarlo sentado en la pelvis

Fuentes:

(1)  Maric Madeleine Bézieres, Yva Hunsinger. Aprendo con mi bebé…los gestos de la relación y del bienestar. Editores Independientes. Alicante.

(2)  Barbara Zukunft-Huber. Gimnasia para bebés. 3ª Edición. Editorial  Paidotribo Barcelona.



¿Cómo aprenden los bebés?

Tiempo de lectura: 3 minutos

Un niño aprende por naturaleza y nunca hay que subestimar este principio vital.

Los bebés nacen con cosas aprendidas y unas cuantas habilidades (Ver post: “Los signos del bebé”): oler, trepar, succionar… Pero a partir de aquí hay mucho más: el bebé aprende imitando a los seres que le rodean; es una oportunidad para que los padres se escuchen, cambien todas aquellas cosas que deseen y mejoren en si mismos… La llegada de un hijo es una oportunidad para progresar y ser mejor persona.

El instinto innato de un niño es crecer y aprender. Por ejemplo, un bebé no aprenderá a andar porque alguien le enseñe sujetándole las manos y manteniéndole de pie, sino porque está predispuesto para hacerlo, del mismo modo que hablará porque su cerebro está preparado para el lenguaje y todos los que le rodeamos hablamos. Todas las etapas evolutivas que hace un ser humano las hace por si mismo cuando está preparado y su sistema suficientemente maduro para el siguiente paso en el aprendizaje.

Estar cerca y observar los cambios de tu hijo es una experiencia enriquecedora y única: con pocas semanas, el bebé mueve la cabeza de lado a lado y, poco a poco, va levantando las piernas adquiriendo tono muscular. Lo hará a su ritmo.

Cuando observas a un bebé, descubres que ellos encuentran sus propias estrategias para alcanzar los siguientes movimientos o etapas. Si un adulto interviene y ayuda al bebé a cambiar de postura, no nos daríamos cuenta de los movimientos que hacen por si solos y seguramente nos perderíamos gestos sencillos pero muy importantes. Como hemos dicho, cada bebé va a su ritmo y si colocamos al bebé en una postura en la que no se haya puesto él solo, seguramente tampoco sabrá deshacerla. Es más interesante ver cómo desarrolla él mismo la capacidad para girarse, sentarse o ponerse en pie porque en seguida aprenderá a salir de esa postura.

Al principio, el cuerpo del bebé es muy blandito, giran sobre si… hacen lo que coloquialmente se conoce como la “croqueta”. Al cabo del tiempo, ya con más tono muscular, empujan con los brazos y piernas el suelo, encontrando el límite en la tierra y ahí, ya ven a unos pasos de ellos el objeto a conquistar.  Esas ganas de agarrar lo que ven es lo que les impulsa a coordinar su cuerpo para avanzar. A partir de ahí siguen las ganas por descubrir el mundo y cuando están listos, prueban a ponerse en pie… ¡Cuando se sientan seguros, empezarán a dar sus primeros pasos!

Tienen curiosidad por descubrir el mundo donde acaban de aterrizar; poner a su alcance objetos de diferentes materiales y texturas, les permite desarrollar sus sentidos. Como recomendación, puedes poner sobre una manta, o en el espacio donde va a estar el niño, algún trozo de madera, algún objeto blando, utensilios de distintas texturas, telas, colores… para proporcionarle diversidad. Ojo, los niños siempre se van a poner en la boca el objeto porque prueban el mundo, así que siéntate a su lado y disfruta acompañando su creatividad y crecimiento, interviniendo lo mínimo posible.