Deja que la vida fluya

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Deja que la vida te sorprenda, que te emocione, que te muestre qué tiene preparado para ti. Vivir es emocionante, y todos tenemos una misión. Estamos predestinados a hacer grandes cosas, y tu momento está a punto de llegar.

Si en alguna ocasión sientes que las piernas te fallan, que flaqueas, perdónate, no pasa nada. Coge aire y ten paciencia, confía. La vida tan solo pretende mostrarte tu propio potencial. Es por este motivo que, una vez superado el bache, te premiará con algo extraordinario. Porque así funciona, nos hace bajar un escalón, únicamente para ayudarnos a coger impulso y que el salto nos haga llegar más arriba.

Evita luchar contra las circunstancias. Su finalidad es hacerte crecer como persona. Ayuda en el proceso evitando preguntarte el porqué, suelta las armas, relaja los músculos, permite a tu felicidad fluir, sonríe, y muéstrate receptivo ante lo que vendrá. Piensa positivamente: todo se resolverá satisfactoriamente.

“Ahora sé lo que tengo que hacer: seguir respirando, porque mañana volverá a amanecer, y quién sabe qué traerá la marea” (“Náufrago”).

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Porque de eso se trata, de dejar que la vida fluya, y esperar con la mente abierta y actitud positiva los regalos que nos tiene preparados, lo que nos traerá la marea. Cada día es una nueva oportunidad para ser feliz, para que la vida nos obsequie con su grandeza.

Aprende a disfrutar de esos momentos en los que te sientes viva de verdad. Descubre nuevos colores en el paisaje. Viaja hasta el mar para escuchar el sonido de las olas, o a la montaña para sentir como el aire puro inunda tus pulmones. Visita esa ciudad que siempre quisiste conocer. Rodéate de gente que te quiere. Encuentra la belleza en las pequeñas cosas: escucha esa canción que siempre te sacó una sonrisa; date un baño de espuma; atrévete a probar ese nuevo aroma en forma de champú; píntate las uñas de un color estridente; salta en un charco; lee ese libro que dejaste a medias; tírate de “bomba” a una piscina; hazte trenzas como cuando eras niña; baila en público mientras permites que la vida fluya, y llegue el momento en que te proporcione aquello que siempre has anhelado sin tan siquiera saberlo, aquello que tiene reservado en exclusiva para ti.

Y mirarás atrás, tan solo un instante, únicamente para analizar por fin el camino recorrido. Interpretarás las pruebas, los obstáculos. Entenderás el sentido de las etapas de tu viaje, el “todo pasa por algo”. Apreciarás tu fuerza, tu valentía, tu confianza, tu paciencia. Y sabrás que a partir de ahora nada te detendrá, porque la vida fluye, y tú con ella.

“Al final todo saldrá bien, y si no sale bien, es que no es el final” (“El exótico hotel Marigold”).

DT

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