Todo ser humano se contagia con una sonrisa

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¿Cuál es el secreto de la felicidad? ¿Por qué hay personas que parecen no tener ningún problema y siempre ven el lado bueno de las cosas? La felicidad no tiene misterios escondidos. Ser feliz depende de ti y solo de ti. Una de las mejores formas de llegar a ese sentimiento de bienestar es, sin duda, sonreír.

Puede parecer algo insignificante, podrías pensar que una mueca en tu cara no va a cambiar las preocupaciones que a diario rondan por tu cabeza. Pues te equivocas. La sonrisa no es solo un gesto gracioso de la cara. Sonreír viene de tu interior y se refleja en tu cara, en tus gestos, en tu estado de ánimo. Aunque creas que una sonrisa nada va a cambiar en tu vida, prueba a practicarla más a menudo y sopesa los resultados.

¿Alguna vez has entrado en una tienda y ni siquiera te han mirado? Esa sensación la he experimentado en numerosas ocasiones y me entristece muchísimo. En cambio, muchas otras veces, un dependiente, un taxista, o un médico me han dedicado una sonrisa sincera y me han alegrado el día. Esto es exactamente lo que provoca una sonrisa: felicidad, calidez y buen karma.

Encontrar personas que irradian optimismo hace nuestro día a día mucho más valioso. Puede suceder en tu ámbito de trabajo, en tus clases de Pilates o en la reunión de padres y madres del colegio de tus hijos. Esas personas que nos sonríen directamente a nosotros y que sonríen a la vida nos contagian de buenos sentimientos. Como se suele decir, nos dan buenas vibraciones.

Amigas sonriendo
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Si aún no te convence el poder de la sonrisa, prueba a practicarla cada mañana. Mientras estás en la cama, después de apagar el despertador, no te lamentes porque tienes que levantarte. ¡Sonríe con los ojos cerrados! Observarás que ese gesto va creciendo en tu interior y va llenando de bienestar todo tu cuerpo y mente. Es una forma de agradecer a la vida que estamos aquí, que tenemos otro día más para aprovecharlo al máximo, para disfrutarlo.

¿Has visto algún vídeo de risa contagiosa? En internet hay varios vídeos en los que puedes observar cómo una persona comienza a reír de forma divertida y contagia al resto de personas que se encuentran a su alrededor. Al final de las secuencias, prácticamente todos los que ocupan el mismo lugar están riendo a carcajadas.

Aparte de todo lo anterior, hay estudios científicos que evidencian que sonreír es bueno para nuestra salud y bienestar. Al sonreír liberamos unos neurotransmisores muy conocidos: las endorfinas. Cuantas más endorfinas genera nuestro cuerpo, la hormona cortisol (La culpable del estrés) disminuye. Al mismo tiempo, la sonrisa hace que los vasos sanguíneos se expandan, provocando un mejor flujo sanguíneo, muy beneficioso para la salud cardiovascular.

La sensación de complicidad y hermandad que produce una risa compartida es maravillosa. En las clases de risoterapia, un grupo de personas se reúne para reír. Puede parecer de locos, pero este tipo de prácticas nos acerca a otras personas que dejan a un lado sus angustias y deciden compartir su alegría con nosotros. Estas clases son muy recomendables para personas que pasan por situaciones difíciles o no se encuentran en su mejor momento personal.

Puede que la risa sea irracional y a veces no sabes ni de qué te estás riendo, pero lo que es cierto es que reír, aunque sea de ti mismo, hace que tu vida sea más feliz.



Experiencias que vas a querer vivir y recordar de tu embarazo

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El embarazo es una experiencia muy especial con la que traerás al mundo una nueva y pequeña vida. Los momentos vividos durante esos nueve meses se convertirán en recuerdos que te acompañarán siempre y en los que aun pensarás cuando tu pequeño ya no sea un niño. El camino hacia la maternidad , a veces, se te hará largo pero estará lleno de cambios y emociones. Vívelas, disfrútalas y hazlas únicas.

A pesar de los notorios cambios físicos que experimentarás al ser una futura mamá, sin duda, desprenderás belleza, aunque no siempre serás consciente de ello; sintiéndote, en ocasiones, incómoda contigo misma. Unas fotos pueden ayudarte a apreciar tu propia belleza, además de crear un bonito recuerdo de esta experiencia.

Algunas mamás optan por las fotos de estudio con gran calidad, en cambio otras deciden retratarse mes a mes ante el espejo de su habitación para observar la evolución de su barriga. Te recomendamos que busques, hasta encontrar las ideas que más te gusten. Una buena opción es mirar en foros de mamás y aprender de otras experiencias, que seguro, te servirán de apoyo e inspiración.

Otra de las experiencias que no te puedes perder, una vez has tenido a tu bebé, y que te encantará tener como recuerdo, son fotos realizadas por artistas de la fotografía. Se trata de fotografías llenas de ternura y amor en las que los bebés aparecen dormiditos en diferentes posturas y lugares. El periodo más indicado para realizarlas es durante los primeros días de vida del bebé, momento en el que tu pequeño entra en un sueño tan profundo que facilita la sesión de fotos. Aunque este tipo de fotografías las puedes realizar tu misma, es aconsejable acudir a un fotógrafo quien sabe como conseguir el enfoque perfecto.

Estas experiencias te ayudarán a disfrutar del embarazo y ganar mayor confianza, pero también es importante prepararse para el momento del parto. Acudir a clases de preparación puede ayudarte a controlar mejor la situación y además de ser beneficiosas para tu cuerpo, también estarás cuidando a tu bebé. Las clases se pueden tomar durante toda la gestación, aunque hay ejercicios más indicados para cada momento. Los tres primeros meses tienen que ser suaves y relajantes; en el segundo trimestre, hay que fortalecerse; y, en el tercero, puedes centrarte en los ejercicios de respiración.

Una opción que te ayudará, tanto para preparar el momento del parto como para el postparto, son los talleres. Aquí aprenderás múltiples consejos y conocerás a futuras mamás con las que compartir confidencias y consejos.

Independientemente de la experiencia que realices durante este mágico periodo, lo importante es disfrutar el momento, de forma relajada y optimista.



Deseo un reloj que se detenga en los mejores instantes de mi vida

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¿Quién no ha deseado alguna vez poder detener el tiempo? Seguro que todos nosotros lo hemos querido hacer en algún momento especial de nuestras vidas. Con este deseo, reconocemos, casi sin darnos cuenta, la importancia que tiene vivir el presente. Sin embargo, ¿es posible parar el reloj cuando lo deseamos?

De momento, parece ser que científicamente, el tiempo no se puede parar y no podemos congelar esos instantes que tanto estamos disfrutando. Solo podemos vivirlos al máximo, con el fin de retenerlos en nuestra memoria para siempre.

La vida está compuesta de momentos y vivencias que llegan para no quedarse y pronto formar parte de nuestro pasado. No obstante, podemos conseguir un reloj que nos ayude  a ralentizar esos instantes tan especiales para nosotros.

¿CÓMO PODEMOS PONER EL TIEMPO DE NUESTRO LADO?

pareja enamorada en el tiempo
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La clave fundamental a esta pregunta es no malgastar nuestro valioso tiempo. Vivir el presente como si no hubiese un mañana, sin pensar en el futuro. Lo que sucede aquí y ahora es lo que realmente cuenta. De nada vale tener la oportunidad de estar en el presente, si nuestra mente se encuentra pensando en el pasado o planeando el futuro. De esta manera, generaremos recuerdos más reales y duraderos, que nos harán sentirlos y rememorarlos siempre que deseemos.

Algunos consejos para sentir que de verdad paras el tiempo en esos instantes únicos de tu vida son:

  1. Sé parte activa de lo que estás viviendo. Implícate con el momento, así como con las personas que forman parte de esa vivencia tan mágica.
  2. Vive para recordar. Eso es lo más importante. Graba en tu mente imágenes, palabras y anécdotas que te ayuden a volver a ese día siempre que así lo desees.
  3. Observa todo lo que tienes a tu alrededor. Pon atención a las pequeñas cosas. Si estás en una cena romántica, por ejemplo, empápate de los detalles: colores, olores, formas, tacto… Eso ayuda a la memoria a generar recuerdos.
  4. Si en algún momento tu mente se va a otros pensamientos como «mañana es lunes, qué pereza». Deséchalos de inmediato de tu cabeza, pues no harán más que estorbar e impedirte disfrutar del momento.
  5. Deja que la felicidad de cada instante fluya por todo tu cuerpo. Piensa que puedes ver, sonreír… ¡Que estás vivo!

Por suerte o por desgracia, la existencia humana está basada en la temporalidad, pero de nosotros depende hacer eternos nuestros mejores momentos. ¡Vive!



Principales miedos de los papás primerizos

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Durante el embarazo nos centramos mucho en la preparación al parto, pero luego viene la vuelta a casa… y los bebés no vienen con un manual debajo del brazo. Hoy me gustaría resolver dudas y alejar miedos y falsos mitos sobre el cuidado del bebé.

Los padres primerizos son novatos y los consejos, a veces contradictorios, llueven desde todos los flancos. La mejor de las intenciones de nuestro entorno a veces no es suficiente, e incluso entorpece.

Los 9 principales miedos de los padres primerizos:

  • El baño del bebé: No sabemos cómo sujetarle, cuándo coger la toalla, me faltan manos… ¿me meto la esponja en la boca?

La solución es siempre el sentido común: preparar todo lo que vamos a necesitar; ventanas cerradas sin corrientes; controlar la temperatura del agua (existen varios dispositivos para hacerlo), 36 ó 37 grados es los correcto; sumergir bien al bebé, que esté cómodo. Debemos limpiar desde la vulva, en el caso de las niñas, hacia el culito, hacer hincapié en los genitales de los bebés y sobre todo en los pliegues, detrás de las orejitas, las rosquillitas que se le forman en las piernas, y fundamental el secado del bebé.

  • Las cacas del bebé:

Las primeras deposiciones que realiza el recién nacido, meconio, son negras pegajosas y sin olor (como alquitrán); se eliminan en las primeras 24h de vida y pueden seguir durante algún días más; luego ya pasan a las deposiciones de lactantes, amarillas, generalmente con grumos y de consistencia variable (más compactas con biberón). Vigile las deposiciones blanquecinas en el primer mes de vida. El nº es muy variable (de 1-8/ día) y aunque los niños con lactancia materna suelen hacer 1 deposición tras las tomas, no siempre es así y no implica que haya ningún problema.

  • El cambio de pañal

Es algo básico y que vamos aprendiendo con la práctica. Debemos tener cerca lo que vamos a necesitar: toallitas, esponja con toalla, pañal y debemos limpiar el culito de delante a atrás, de la vulva al ano, para no arrastrar las infecciones hacia el meato urinario; las niñas tienen más riesgo de infección.

Hay distintas opiniones sobre las cremas. No suelo recomendar su uso de manera sistemática, ya que son espesas y forman una película que no deja transpirar, por lo que sólo debemos aplicarlas en caso de tratamiento.

Los polvos de talco son dañinos para los bebés; liberan muchas partículas que, aspiradas, se depositan en el pulmón pudiendo producir diferentes reacciones inflamatorias.

  • La ropita: muchas veces nos entra la duda de si irá poco o muy abrigado, de si tendrá frío o calor.

Los niños tienen un sistema termorregulador inmaduro y, por tanto, tienen tendencia a sufrir hipotermias e hipertermias con mucha facilidad.

No regulan bien la temperatura y si les abrigamos en exceso podemos provocarles fiebre y deshidratación.

Se aconseja siempre una prenda más de la que tú usarías en este momento, tanto en invierno como en verano. En invierno, mantita y gorrito; los bebés tienen una cabeza grande y pierden mucho calor a través de ella.

  • El paseo diario: Debe hacerse desde el primer día. Había la creencia de que no les podíamos sacar hasta que cumplieran un mes, como a los cachorros, pero el bebé puede salir.

Mientras esté bien abrigado, le viene bien la exposición a los rayos solares; simplemente la claridad del sol hace que sea capaz de sintetizar la vitamina D.

Además, en la calle va a recibir diferentes estímulos, tanto auditivos como visuales, y a la mamá también le viene bien salir. Es una buena opción hacerlo dos veces al día, mañana y tarde, cuando haga menos frío.

  • El sueño del bebé: El bebé nace con un ciclo de sueño diferente al nuestro y de eso se dan cuenta las mamás cuando lo tiene en la tripa, durante la noche están más activos y durante el día más relajados.

Esto al principio suele desesperar porque intentamos que el bebé se adapte a nuestro ritmo de vida y, sobre todo, el primer mes las mamás, se tienen que adaptar al ritmo de vida del pequeño, tenemos que ceder un poco: dormir cuando duerma él, empezar a hacer siestas durante la mañana y tomarlo con mucha filosofía.

El niño irá madurando su sistema nervioso e irá adquiriendo todas las fases del sueño completas hasta dormir del tirón, aunque sí es verdad que hay bebés que les cuesta mucho.

El recién nacido duerme de 16 a 18 horas diarias, aunque es muy variable y no tiene un ritmo establecido. Debe aprender a regular el ciclo sueño-vigilia y para ello se puede ayudar manteniéndole por el día con la luz y el ruido normal de la casa y por la noche con silencio y oscuridad. Puede ser útil mantenerle en distintos espacios de la casa durante el día y la noche.

Se recomienda ponerle a dormir boca arriba sobre un colchón firme, sin almohada y sin exceso de ropa ó calor. La cabeza debe cambiarse regularmente de postura para evitar que se deforme.

  • ¿Cómo aumentar el vínculo con el bebé?

El masaje infantil es una manera de transmitir muchos sentimientos. De hecho, se está empezando a incluir esta práctica en unidades de grandes prematuros. Si vemos a los mamíferos, lo primero que hacen es chupar a las crías, no solo para limpiar las secreciones secundarias al parto sino que se ha visto que el tacto y contacto a través de la piel estimula y hace que las sinapsis interneuronales se vayan conectando.

Los bebés que reciben masajes lloran menos, son más tranquilos, y esto proporciona mucha seguridad a los padres. El saber tocar a sus niños, saber qué masaje puede aliviar un dolor o un cólico les hace sentir más seguros.

  • ¿Cómo sé si mi bebé come lo suficiente?: es una de las principales dudas que surgen a las madres que optan por la lactancia materna.

El bebé que come lo suficiente es aquel que gana peso de manera “normal”. Durante los primeros días, los niños pierden peso con respecto al nacimiento <10% y a partir de entonces comienzan a ganar a razón de 150g/ semana aproximadamente, durante los 3 primeros meses de vida. Además mojan los pañales y hacen cacas varias veces al día.

Cuando están despiertos están alerta y son capaces de dormir tranquilos durante varias horas.

  • Cólico del lactante:

Se caracteriza por una forma especial de llanto, casi inconsolable, que dura varias horas, y al menos se produce 3 veces a la semana, son molestias intestinales debidas a múltiples causas que aparecen en la 2-3 semana de vida y desaparecen alrededor de los 3 meses de edad. Suelen ser por la tarde.

El llanto por cólico del lactante es algo benigno, es importante no desesperar. Puede aliviarlo balanceándolo, poniéndole cerca de sonidos rítmicos (lavadora, TV), pasearlo en brazos, coche… Deben estar tranquilos para infundirle tranquilidad. No existen medicamentos eficaces. Asegúrese de que no existe otro motivo por el que llora: pañal sucio, frío, calor, hambre, dolor de otra causa….

La llegada de un hijo si bien es un motivo de inmensa felicidad para los nuevos padres, sin lugar a dudas también supone un cambio importante en la vida de la pareja.

En medio del propio proceso de adaptación, poco favorecido por los cambios hormonales y la falta de descanso, surgen miles de dudas que pueden hacer incluso que nos cuestionemos nuestra capacidad para asumir la nueva responsabilidad.

Mi consejo es que quien mejor conoce al bebé son los padres y debemos hacer caso a nuestra propia intuición. Hay que olvidarse de las muchas voces que hay alrededor.



La fiebre en el recién nacido

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¿Qué se considera fiebre en el recién nacido?

La fiebre es la elevación de la temperatura corporal por encima de lo normal, que en el caso del recién nacido serían 37,5° en el ano o tímpano, o 37° axilar.

En el caso del recién nacido, la medición se debe realizar en el ano y, como hemos dicho anteriormente, se considera fiebre por encima de 37,5°.

¿Cómo medir la fiebre y con qué?

La medición se debe realizar con un termómetro, hay varios tipos:

  • Mercurio: actualmente está retirado del mercado por considerarlo tóxico.
  • Digital: se puede tomar axilar o rectal.
  • Infrarrojos, mide la temperatura del tímpano, pero esto puede llevar a errores en caso de otitis o tortuosidad del conducto auditivo externo o cerumen (situación bastante frecuente en neonatos).

Bebé llorando en los brazos de su madre

 Consejos: ¿cómo actuar ante la fiebre en un recién nacido?

  • Inicialmente trataremos la fiebre con medios físicos, es decir, hidratación adecuada (ofrecer agua o leche, pecho) sin forzar.
  • No arropar excesivamente a los bebés y mantenerles con muy poca ropa (a veces solo el pañal), ni ponerle en habitaciones muy calurosas por encima de 23-24°, porque nos pueden dar una falsa sensación de fiebre.
  • Bañar al bebé en agua tibia.
  • Medir siempre la temperatura con termómetro.
  • Si esto no diera resultado, y siempre que el bebé se encuentre irritable y molesto, se pueden utilizar antipiréticos como el paracetamol a las dosis adecuadas, para lo cual se debe contar con un especialista médico.
  • Acudir a Urgencias siempre que en un recién nacido se compruebe una temperatura rectal por encima de 38°


Música para embarazadas y bebés

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La música en el embarazo tiene múltiples beneficios para la madre y para el bebé. En la madre, como en cualquier persona la música agradable es capaz de liberar endorfinas que hacen que nos sintamos mejor; además de activar las neuronas del cerebro del feto, favoreciendo su desarrollo neurológico.

Se sabe que el bebé es capaz de captar los sonidos desde la semana 20 de gestación, es por eso que decimos a las mamás que es bueno que hablen a sus pequeños, ya que éstos son capaces de percibir el tono de la voz, la musicalidad, el sentimiento. Además los fetos pueden escuchar otro tipo de sonidos, como la música.

De hecho, se piensa que los bebés son capaces de recordar y reconocer la música o las canciones que les cantaba su madre cuando estaban dentro del vientre materno varios meses después del nacimiento, y esto generalmente les suele tranquilizar mucho.

¿Y qué tipo de música conviene escuchar? Hay varios estudios acerca del efecto de la música en el cerebro del ser humano, y en concreto del bebé. Alguno de ellos apuntaba a la música clásica, en especial Vivaldi y Mozart, ya que tienen ciertas simetrías y ritmos capaces de desarrollar el hemisferio izquierdo del bebé, al igual que el derecho. Se piensa que estas melodías estimulan la creatividad, la motivación, el lenguaje….

En cuanto a las embarazadas, hay algún estudio que dice que la “La música parece tener una influencia particularmente importante en la presión arterial de las embarazadas; es mucho más intensa que en las mujeres no embarazadas”, explican los investigadores.

Bebé escuchando música

Hay centros que ofrecen la posibilidad a las embarazadas y a las mamás recientes clases de música prenatal y para bebés.

En las clases de Música prenatal se trabaja:

– Canciones y poemas

– Ejercicios de relajación y de respiración de Pilates, Yoga y Qigong

– Ejercicios de estiramiento, fortalecimiento y coordinación para la espalda

En las clases de música para bebés (de 0 a 2 años).

En estas clases para bebés, la música se entiende como un medio de comunicación que fomenta la interacción entre padres e hijos y fortalece su vínculo. Se trabaja repitiendo y ampliando los temas principales del programa para embarazadas (el despertar, las caricias, los mimos, el contacto corporal, el baño, comer y beber, dormir, el primer cumpleaños…)

La música, el contacto corporal y el juego común crean una atmósfera de confianza, protección y seguridad que ayudan al niño a tolerar y construir relaciones y a descubrir y disfrutar de la experiencia.

En las clases se trabajarán:

– Rituales (canciones y movimientos de bienvenida y despedida)

– Canciones relacionadas con la vida del niño (hábitos diarios, estaciones del año, fenómenos atmosféricos, animales, estados de ánimo…)

– Poemas y juegos de dedos (estimulan partes del cerebro relacionadas con el aprendizaje)

– Descubrimiento libre con la audición de música

– Aspectos musicales (también con la ayuda de pequeña percusión)