La ropita del bebé

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Comprar la ropa para el bebé les hace mucha ilusión a todos los papás, y a menudo se convierte en un buen regalo.

A la hora de comprar, hay que tener en cuenta varias cosas. Primero, la cantidad de prendas que vamos a adquirir. No compremos en exceso, los niños crecen muy rápido, y en tres meses la ropita que el bebé utilizó en los primeros días ya no le sirve. Tenemos que renovarla constantemente.

Si compramos ropita estando embarazada, tenemos que tener en cuenta si el bebé nacerá en verano, invierno, primavera u otoño. La ropa va por temporadas igual que para un adulto y tenemos que comprar las prendas adecuadas para cada época del año.

Nos tenemos que fijar también en los tejidos. Para los bebés lo más recomendable son los tejidos naturales, sobre todo algodón. Las tiendas especializadas en ropa infantil disponen de este tipo de materiales y no vamos a tener ningún problema en este aspecto.

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También tenemos que prestar atención a los cuidados de la ropita de nuestro hijo. Hay que lavarla en la lavadora, utilizando productos específicos, para evitar alergias o irritaciones en la delicada piel del bebé.

En cuanto a la plancha, las prendas de vestir sí que pueden requerir un planchado, mientras que los bodys y pijamas no lo necesitan.

En definitiva, a los bebés hay que cambiarlos de ropita a menudo, ya sea por los escapes a la hora del cambio de pañal o porque a veces vomitan después de la toma.

¡Queridas mamás, vais a poner muchas lavadoras!



La soledad se puede prevenir y curar

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En el envejecimiento es habitual encontrar a personas que por multitud de razones se encuentran solas: no tienen familia cerca, sus amistades han ido desapareciendo, tienen problemas de movilidad, ritmos de vida difíciles de compatibilizar, insuficiencias económicas… Sin embargo, si bien esto puede conducir al aislamiento y a la pérdida de actividad, conviene recordar qué podemos hacer.

 

Bajo estado de ánimo

 

Estado de ánimo alto

En numerosas ocasiones, la clave para cambiar cómo nos sentimos consiste en cambiar las cosas que hacemos. Los cambios que se dan en el envejecimiento, a veces pueden conducirnos a la soledad y la tristeza. ¿Cómo evitar caer en esta situación? Busquemos cuáles son nuestras propias medicinas ANTI-AISLAMIENTO Y ANTI-TRISTEZA. Elabora una lista de 10 o 15 cosas que te gusta hacer. Anota todas las cosas y que, sin darte cuenta a veces, te hacen sentir bien. Después ponlas en algún lugar MUY VISIBLE DE CASA. Esas serán tus “pastillas contra la soledad y la tristeza”. Cada vez que te vengan momentos de encontrarte mal, puedes leer esa lista y decirme “¡No lo pienses! ¡Hazlo!”.

Evento Bezoya abuelos

Aquí proponemos algunas sugerencias que pueden ayudarte a encontrar tus actividades “anti-aislamiento”:

• Mantenernos informados de lo que pasa en el mundo, a través de la televisión, radio o prensa.
• Ayudar y responsabilizarse de algunas labores domésticas.
• Hacerse cargo de algún servicio familiar (llevar a los nietos al colegio, cuidar de algún enfermo, hacer encargos).
• Colaborar en actividades del vecindario (administración comunidad, fiestas del barrio o similares).
• Ofrecerse para tareas altruistas (grupos de voluntariado o quizás participación en responsabilidades ciudadanas).
• Proponer y asistir a reuniones de amigos, visitas a familiares o conocidos y tertulias.
• Mantener correspondencia con personas cercanas y con las amistades, felicitar cumpleaños y fiestas.
• Participar en actividades sociales (centros culturales de mayores, excursiones, conferencias, actos culturales).
• Estudiar o prepararse para ocupaciones alternativas (cursos de informática, aulas de la tercera edad, pintura o talleres artesanales).
• Desarrollar algún ejercicio físico en grupo (clases de natación, gimnasia de mantenimiento, pilates, yoga…).

Evento Bezoya abuelos

Lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos está totalmente relacionado, por lo que un cambio en alguno de ellos producirá, seguro, alguna modificación en los otros dos. Si creo que ya no valgo para nada, que no puedo hacer nada, que la vida no tiene sentido… mi estado de ánimo se tornará triste, sentiré una profunda soledad, frustración y apatía, y esto me llevará a la falta absoluta de ganas de hacer nada. Por esto es importante que nos lancemos mensajes positivos que nos ayuden a superar esos momentos de flaqueza. Recuerda, no lo pienses, ¡hazlo!.

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Virginia Fernández Fernández
Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología de la Vejez y Adultos

Ana Pastor Barrón
Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología Infantil, Adolescente y Familias



La importancia del rol social en el envejecimiento saludable

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La compañía tiene una importancia esencial en la salud física y mental, así como en la calidad de vida. Tener mayor número de relaciones sociales de calidad fomenta el bienestar y hace que se produzcan hábitos saludables.

Estar con amigos, familiares o allegados aumenta nuestra autoestima, ya que, al aumentar nuestro nivel de actividad, nos sentimos más útiles e importantes. Nos gusta saber que las personas de nuestro alrededor quieren pasar tiempo con nosotros. Por eso, asistir a reuniones con amigos o familiares, dar un paseo con ellos, organizar excursiones o hacer ejercicio con ellos, puede ser un gran aliciente para sentirnos más sanos.

Abuelos y nietos

Para no fallar en este propósito te proponemos que te plantees algunos lemas que pueden ayudarte a mantener la parcela social bien cultivada:

  • Salir de casa TODOS LOS DÍAS y poder compartir algún momento del día con alguna persona.
  • Pedir consejo o ayuda cuando nos encontramos mal. Es importante que tengamos en mente a qué personas puedo llamar si tengo algo interesante de lo que hablar y a su vez, demostrarles a las personas que estamos a su disposición cuando a ellos lo necesiten.
  • Aprender de todas las opiniones y crecer con ellas. Puede que a veces no nos interesen demasiado las conversaciones y opiniones de otras personas, pero DE TODO PODEMOS APRENDER. Sé respetuoso e intenta buscar algún aprendizaje de cada cosa.
  • Visita a las personas que se encuentran en una situación más vulnerable, conversa con ellos y apórtales un tiempo de compañía. Para esa persona será algo muy bueno en el día, pero para ti, será algo muy gratificante que te hará sentir bien.
  • Dedica algún momento del día a hacer algo que NO SEA UNA OBLIGACIÓN, una actividad de ocio o algo que te resulte agradable.

 

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                  Virginia Fernández Fernández

Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología de la Vejez y Adultos

Ana Pastor Barrón

Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología Infantil, Adolescente y Familias



Bienestar psicológico en la búsqueda del envejecimiento saludable

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Uno de los aspectos que definen el envejecimiento es el CAMBIO. Los cambios asociados al envejecimiento se producen en todas las áreas de la vida de las personas y todos estos cambios que experimentan las personas a medida que envejecen representan desafíos que afrontar, ante los cuales, las personas debemos aplicar estrategias que nos permitan adaptarnos a ellos.

Por suerte ha podido comprobarse un fenómeno llamado “paradoja del bienestar en la vejez1, consistente en que a pesar del mayor número de pérdidas y de dificultades que se producen durante el envejecimiento, las personas siguen manteniendo y, aumentando en muchos casos, los sentimientos de felicidad y bienestar psicológico y esto se debe a que a mayores experiencias vividas, mejor equilibramos las emociones positivas y negativas. Es decir, ¿todas las cosas tienen un lado bueno? De todas las experiencias negativas que podamos experimentar, PODEMOS CRECER PERSONALMENTE, aprender de ellas y ser capaces de valorar positivamente otros aspectos de nuestras vidas a los que antes no les prestábamos tanta atención.

Abuelos y nietos

Asumiendo que el bienestar se entiende bajo tres concepciones2, física, psicológica y social, queremos proponeros que os detengáis por unos momentos a reflexionar sobre estos tres aspectos. Cuando uno de ellos falla, los otros nos pueden ayudar a afrontar las dificultades.

  • Si me falla la salud, puedo intentar compensarla con una ACTITUD MENTAL alegre o con unas RELACIONES SOCIALES complacientes.
  • Si me encuentro algo triste o preocupado, puedo intentar HACER EJERCICIO y pasar buenos ratos con los amigos o la familia, quienes compensarán mi preocupación y harán que al menos, no todo el tiempo haya estado triste o preocupado.
  • Si me encuentro solo, porque mis amigos han ido reduciéndose o la familia no se encuentra cerca, BUSCARÉ lugares de encuentro con otras personas en mi situación y trataré de buscar el placer de realizar actividades individuales (leer, escuchar música, pasear, pintar o coser).

Por lo tanto, siempre podemos hacer algo para conseguir nuestro propio bienestar, quedarnos con el lado bueno de la vida y exprimirlo al máximo.

 

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                  Virginia Fernández Fernández

Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología de la Vejez y Adultos

 Ana Pastor Barrón

Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología Infantil, Adolescente y Familias

 

1 Mroczek y Kolarz (1998)

2 OMS, 2012



El rol de los abuelos como educadores en las familias actuales

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Las estructuras familiares están cambiado, así como sus capacidades socializadoras. Esto ha afectado al papel que los abuelos desempeñan dentro de la familia, convirtiéndose en soportes fundamentales para el adecuado funcionamiento de las mismas. Se podría decir que han pasado de ser cuidados a convertirse, en muchos casos, en cuidadores, tanto de nietos como de la familia completa.

La influencia de los abuelos en el desarrollo de la personalidad de los niños y los adolescentes siempre ha tenido gran importancia. El papel del abuelo y la abuela tradicionalmente ha sido  de dar amor, ejemplo, protección y experiencia en las diversas facetas de la vida de la persona que se está formando. Sin embargo, en lo últimos años los abuelos se han convertido en agentes educadores centrales.

Abuelos y nietos

Los abuelos son parte imprescindible del día a día de los niños y niñas, y con ellos de su educación, sus compañeros de juegos y sus confidentes.

Ya no sólo recogen a los nietos del colegio o les llevan al mismo y a las diferentes actividades extraescolares, cuidarlos en los periodos vacacionales o cuando están enfermos y alimentarlos,  sino que se han convertido en activos agentes educativos que se encargan de las relaciones con la escuela, por ejemplo  siendo los encargados de hablar con los profesores, y de ayudar con los deberes por las tardes, mientras los menores están con ellos.

Pero también educan de una manera más indirecta: con cada experiencia vital que narran a los más jóvenes de la casa y con cada consejo que ofrecen, transmiten valores y conocimientos que de otra manera los nietos podrían no llegar a conocer. Los abuelos aportan sabiduría, transcendencia y sentido común, piezas clave para el aprendizaje en familia.

Abuelos y nietos

Pero no se debe abusar de los mayores, de su ayuda y su disponibilidad. En ocasiones, lo que comienza siendo una actividad voluntaria y gratificante para las personas ancianas, ya que produce un sentimiento positivo de utilidad, mayor integración familiar y mejora de la autoestima, se acaba convirtiendo en una obligación, que puede llevar a un desgaste físico y psicológico para el abuelo o la abuela.

 

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         Ana Pastor Barrón

Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología Infantil, Adolescente y Familias

Virginia Fernández Fernández

Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología de la Vejez y Adultos

 

 

 

 

 

 

 



Relaciones familiares en torno a la figura del abuelo

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Si bien en el post «el rol del abuelo como educador» destacamos el papel fundamental del abuelo en la educación de los nietos, hoy destacaremos algunos de los inconvenientes que puede presentarse en el incipiente protagonismo que han ido adquiriendo como educadores en las familias, y que además, que pueden evitarse fácilmente.

En algunas ocasiones pueden surgir conflictos entre los padres de los menores cuidados y los abuelos cuidadores, como consecuencia de que los primeros no se sientan satisfechos por el papel ejercido por los segundos, celos porque ven a sus hijos más cercanos a los ancianos que a ellos, diferentes estilos educativos, que el abuelo o abuela no perciba un agradecimiento por parte de sus hijos.

Abuelos y nietos

Uno de los mayores conflictos que suelen presentarse son las dificultades para encontrar el equilibrio en los límites y normas para los niños. Normalmente, la diferencia generacional y también de parentesco juegan malas pasadas a la hora de establecer qué es lo mejor para los niños. Para ello, es importante que tanto padres como abuelos respeten y comprendan la perspectiva desde la que cada uno plantea sus opiniones. Y ante la duda, cabe recordar siempre que los abuelos sobre todo son ABUELOS, no niñeros a los que imponerles también imposiciones.

Para evitar algunos de los conflictos, es recomendable seguir unos criterios:

  • Que sea voluntad y deseo de los abuelos cuidar de sus nietos y su disponibilidad para hacerlo. Para ello, no está demás preguntar por su disponibilidad y ganas de cuidar de los nietos, de vez en cuando.
  • Se deben conocer y respetar sus limitaciones (de salud y tiempo), espacios de intimidad, sus aficiones, y su papel de abuelo.
  • La familia debe transmitir una imagen positiva de los mayores, y favorecer el respeto y el afecto hacia ellos.
  • Tener en cuenta a los abuelos para otras actividades familiares, distintas de esas obligaciones adquiridas para con sus nietos.
  • Y sobre todo… ¡darles LAS GRACIAS por la tarea que hacen!Si se cumplen estas cuestiones, se podrá dar una excelente relación entre las tres generaciones, en la que prime el equilibrio, el respeto y el cariño, lo cual será beneficioso para todos.

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         Ana Pastor Barrón

Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología Infantil, Adolescente y Familias

 Virginia Fernández Fernández

Psicóloga Clínica y de la Salud. Especialista en Psicología de la Vejez y Adultos



Las manchas en el recién nacido

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Definición y causa de las manchas en el recién nacido

Las manchas presentes en el recién nacido, también conocidas como “antojos”, representan una causa frecuente de derivación a las consultas de Dermatología Pediátrica.

En la mayor parte de los casos están presentes al nacimiento, aunque en ocasiones pueden aparecer varias semanas después. Pueden ser muy diversas en cuanto a su apariencia (color, tamaño, etc.) e implicaciones para el bebé. En la mayor parte de los casos, no van a asociar ningún problema médico, pero es necesaria una valoración por un dermatólogo infantil para realizar un diagnóstico preciso y establecer qué pauta de seguimiento es la más adecuada. Esto es debido a que en ocasiones las manchas podrían constituir el primer signo de una enfermedad más grave, debido un fallo en el desarrollo embriológico o fetal lo que requerirá la realización de algunos exámenes complementarios (principalmente pruebas de imagen).

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¿Qué tipos de manchas existen?

  1. Manchas pigmentadas

Varias manchas marrón claro o “café con leche”. Si se encuentran pocas o de forma aislada únicamente necesita un seguimiento periódico por parte del especialista. Si son múltiples es preciso descartar otras enfermedades

Manchas marrones solitarias. Suelen corresponder a nevus congénitos (lunar que presentan algunos niños al nacer)

Manchas azules o ‘manchas mongólicas’. Habitualmente se localizan en la parte lumbosacra, aunque pueden aparecer en otras zonas del cuerpo. Al cabo de cuatro años suelen desaparecer.

  1. Manchas rosadas, rojizas o violaceas

Las más frecuentes son las “manchas salmón” (conocidas también como “picotazo de cigüeña”) de color rosado, planas y bordes difusos. Se localizan en párpados, entrecejo y nuca de los recién nacidos, si están localizadas en la cara tienden a desparecer de forma espontánea antes de los tres años. Sin embargo, las de la nuca suelen persistir de por vida.

Hemangiomas. En el caso de los recién nacidos nos referimos de forma más concreta a los hemangiomas congénitos. Aunque suelen crecer rápidamente, tienden a desaparecer con el tiempo, aún así se recomienda la valoración del dermatólogo infantil. En el caso de los hemangiomas más complejos es necesario una valoración y tratamiento precoz.

  1. Manchas blancas

Estas manchas suelen ser solitarias, múltiples o en ocasiones abarcar una extensión considerable de la piel. Las manchas blancas más frecuentes que vemos en recién nacidos son los nevus acrómicos y seguidas por los nevus anémicos.