Lactancia en tándem: mellizos, gemelos y trillizos

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Con la alegría de la llegada de dos pequeñines, en la familia también hay sentimientos contradictorios y surgen dudas sobre la organización, la alimentación, dormir juntos o no, la atención… bueno, un montón de inquietudes que poco a poco se van aclarando, bien porque vas aprendiendo o bien porque te vas informando. Sea como fuere, cada día, nos hacemos un poquito más mamás y papás. Además, si hay otros hijos muchos padres dudan de si llegarán a todo, y la respuesta es SI, al final se consigue. Todo lo que puedes pensar que necesita un bebé, en este caso se multiplica por dos o tres… más espacio, más tomas, más cambios de pañal, más ropa… ¡Pero lo positivo también se multiplica! Más sonrisas, más besos, más afecto, más vidas, más primeros pasos… cuanto más se ama más amor emerge de uno.

En cuanto a la lactancia es muy común que las mamás se pregunten si tendrán suficiente leche. Tranquila, habrá suficiente, ten en cuenta que cuanto más se vacíe más se va a llenar. Con dos o más bebés succionando, habrá más estímulo, más vaciado y por lo tanto más producción de leche. De todas formas, siempre que tengas alguna duda consúltale a tu matrona.

A veces puede pasar que uno de los dos bebés succione mejor que el otro. Esto ayudará a establecer la lactancia y garantizar el estímulo que necesita mamá. Siempre se recomienda que los bebés cambien de pecho. A cada toma un pecho diferente (siempre vaciándolo bien); si son dos, a la siguiente toma se cruzan, si son más puedes ponerles un orden e ir rotándolos.

Las mamás generalmente lo que quieren es amamantar a dos a la vez porque así se optimiza el tiempo, ya que no solo es dar el pecho, es también cambiar pañales, baños… Vamos, que si con uno en los inicios a veces crees que no tienes tiempo ni de ducharte, imagínate con dos o más. Pero con el paso del tiempo una se va organizando, no hay que tener prisa, con paciencia y confianza a medida que se establece la lactancia se van organizando las tomas, que aunque son a demanda, las mamás al final consiguen dar de mamar a dos a la vez, aunque puede que no en todas las tomas ni todos los días.

Esto hay que tenerlo en cuenta, porque cada bebé tiene su ritmo y sus necesidades y puede que no estén coordinados cada día. Si es tu caso, revisa las posturas de lactancia con bebés múltiples, quizás al principio necesites ayuda pero con la práctica te manejarás sola. Para los primeros días, te será útil anotar las tomas de cada bebé para asegurarte que no se salta ninguna. Es una ayuda que poco a poco dejarás de necesitar, no es lo mismo que con un único bebé con el que la dedicación es al 100%, que si se salta una toma seguro que te das cuenta. Con dos o más y, al principio, mientras aprendes el nuevo ritmo en el hogar, con todos los nuevos cuidados que necesitan los pequeñines, no está de más hacer una tabla de registro.

Si estás embarazada de dos o más bebés es importante informarte bien sobre la lactancia. Una vez han nacido los bebés, no tendrás tanto tiempo para leer y muchas familias tardan más días en salir de casa, así que al principio puede costar más acudir a un grupo de lactancia. Pero durante el embarazo también puedes ir a estos grupos que te serán de gran ayuda. Uno de los motivos por los que informarte bien durante el embarazo es porque los inicios de la lactancia son muy importantes, es vital el inicio inmediato después del parto, y en caso de que no pueda ser por razones médicas, por ejemplo prematuros*/** o bajo peso, es necesario saber cuáles son los pasos a seguir para mantener la lactancia.

*La OMS dice que un recién nacido es prematuro si nace antes de terminar la semana 37 de gestación.
**La leche de mamá tiene una composición especial para las necesidades de su bebé y la leche de los prematuros está adaptada a su inmadurez digestiva y del sistema inmunológico, contiene un alto contenido en defensas.



Pañales de tela

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Actualmente estamos viendo que vuelven los pañales de tela, ese objeto de puericultura que las abuelas pensaban que dejaban atrás. Vale la pena reconocer que están mucho más avanzados que años atrás, porque son más prácticos, absorbentes y existen multitud de diseños realizados con materiales diferentes, como de bambú, forro polar, fibras naturales… Además de ser de muchos colores y con dibujos divertidos.

Seguramente los escogeríamos por un tema de ecología y ahorro económico. Aunque de entrada la inversión es mayor, a la larga se ha comprobado que hay un ahorro, incluso añadiendo el gasto de agua y detergente para lavarlos. En general, se adaptan a la talla del bebé y los puedes usar para todas sus etapas, aunque no se recomienda usarlos con los recién nacidos, porque sus caquitas son muy pegajosas y manchan mucho por lo que son más difíciles de lavar.

El inconveniente principal de su uso son las lavadoras. La familia tiene que organizarse muy bien para no acumular pañales sucios o quedarse sin limpios. Hay que tener claro que habrá más lavadoras, pero también se pueden combinar con los desechables que son muy prácticos. Por ejemplo, algunas familias prefieren usar los desechables cuando están fuera de casa para no acarrear con el pañal de tela sucio, aunque hay soluciones como llevarlo en una bolsa para ese uso.

En el mercado hay diferentes modelos y si quieres usarlos tendrás que investigar un poco. Por ejemplo, hay pañales de una sola pieza que son más prácticos porque no hay que doblar y guardar diferentes partes, pero tardan más en secar y, además, si se gastan, habría que comprar todo el pañal entero. Otros son de dos piezas (el cobertor y el pañal absorbente) que son más fáciles de lavar y secar pero son más partes para doblar y guardar.

Uno puede comprar un pack pequeño y probar si realmente encajan con la organización familiar. La cantidad que vas a necesitar dependerá de la frecuencia con la que quieras poner lavadoras y las cacas que hace tu bebé. Si un bebé pequeño hace entre 9 y 12 cacas al día y se suelen poner lavadoras de pañales cada 2 o 3 días, se estima que lo óptimo es tener entre 20 o 40 pañales. Las deposiciones se tiran al WC y se lava a mano la zona. Cuando están sucios, se acumulan en seco en un cubo tapado pero ventilado, aunque a veces está recomendado dejar el cubo lleno de agua, pero con mucho cuidado porque este método puede provocar hongos.

En su lavado, no es conveniente poner mucho detergente; como mucho, un cuarto del tapón y no se usa suavizante. Es muy importante aclarar bien; un truco es programar un doble aclarado de la lavadora, para que no haya ningún resto de detergente, que provoca muy mal olor en contacto con la orina y que, además, puede irritar la piel del bebé. Además, se pueden introducir en la secadora, pero lo ideal es secarlos al sol que es un desinfectante natural y ayuda a limpiar las manchas de caca.

Los pañales de tela tienen diferentes accesorios, pero los principales son: cubo para guardarlos, bolsa para el paseo y forros protectores lavables o desechables, que sirven para proteger el pañal de la caca y es más fácil de tirar la deposición, aunque cada vez hay más novedades para mejorar esta opción.



El nido, preparando para el post parto

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Muchas futuras mamás hacia el final del embarazo sienten la necesidad de limpiar a fondo suelos, armarios, la bañera, rincones de la casa u ordenar la cocina. El síndrome del nido es una preparación psicológica que hace la mujer para acoger a su bebé e incluso diría que, a veces, es una preparación física porque a aquellas mujeres que les da por limpiar el suelo de rodillas o, la bañera, parece que instintivamente se ponen en posturas y/o movimientos que se necesitan para ese momento del embarazo. ¡Da rienda suelta a este instinto!

Más allá del síndrome del nido a una le gusta tener todo organizado aunque hay muchas mujeres que tienen pendiente organizar la ropita o la bolsa del hospital… pero a todas siempre les llega su momento. Cada mujer tiene su ritmo y cada una vive su momento, así que es normal que llegue en semanas de gestación diferentes. Y tampoco pasaría nada si no hay nada preparado, porque al fin y al cabo, lo que necesita un bebé es a su mamá. Pero está bien organizarse y esto facilitará después el posparto. Es cierto que no sabes como te encontrarás ni realmente que querrás, pero hay cosas que si puedes tener en cuenta: es importante que aunque te sientas de maravilla descanses mucho, que estés muy bien alimentada e hidratada.

Llega a un acuerdo con alguien (tu pareja, tu madre, tu suegra, una amiga…) para que te ayude con las tareas domésticas, con una gran compra antes del nacimiento y tener la despensa llena, con la comida de modo que podáis cocinar recetas deliciosas, variadas y sanas y congelar raciones de comida para el posparto… Durante los primeros días, lo ideal es que las visitas sean las necesarias porque se necesita establecer la lactancia y la mamá tiene que recuperarse del parto. No obstante, si aun así tiene que venir la abuela que aproveche y traiga esas croquetas tan buenas que hace ☺ y a los demás igual, si vienen, que te traigan una fiambrera con algo de comer. Pero lo ideal sería que los familiares y amigos vengan después de unas semanas, cuando el ritmo de la casa ya está más establecido, y cuando ya se ha descansado lo suficiente.

Consensua todo esto con el papá y transmitírselo a familia y amigos. Debes priorizar tus siestas o las tomas del bebé en la intimidad, que las visitas y las compañías. Cuando llega el bebé empiezas a conocerlo, son días especiales, es como una luna de miel, deberían ser unos días íntimos y tranquilos con mamá, papá y los hermanit@s, si los hay.