Nacer en invierno

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Hace frío, mucho frío… los días son muy cortos, a veces llueve, otros días la niebla invade todo….

De forma general, el invierno es una época de recogimiento, la luz exterior se minimiza y hasta nuestro estado de ánimo parece interiorizarse. Vivimos de forma cíclica y el invierno es bello y necesario para poder vivir después la expansión de la temporada más cálida.

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“Sí, esto está muy bien, muy bonito… pero tengo a un recién nacido en casa y ¡se me cae la casa encima!”

Para la mamá…

Si has tenido a tu bebé hace poquito, el invierno es una época que “facilita” la recuperación posparto. Hay mucha menos actividad exterior y esto invita a que puedas reposar con calma, que es justo lo que tu cuerpo necesita durante la cuarentena para poder reponerse del parto. Estupendo, ¿no?

Para el bebé…

Ya he comentado en otras ocasiones que los bebés no regulan muy bien su temperatura. Aún no están maduros. Para estos meses más fríos podemos vestir al bebé con capas de ropa en lugar de una prenda única caliente. De esta forma, podemos anticiparnos según el entorno en el que nos encontramos, porque es fácil pasar de ambientes muy calientes por efecto de la calefacción a temperaturas muy bajas si vamos a estar en el exterior.

Para la relación con tu bebé…

El invierno es un buen momento para realizar actividades en el interior con otras mamás y sus bebés. En las próximas semanas os escribiré sugerencias de actividades que podéis realizar junto a vuestro pequeño.

¡Ah! Y no tenemos que olvidarnos que los días soleados de invierno son bellísimos… Una oportunidad exquisita para pasear sintiendo esos rayos de sol que, en este momento del año, podemos dejar que bañen a nuestro bebé.



Miedo al parto ¿es normal?

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“Ay, ay, ay…… Se acerca el momento.… No tengo que tener miedo; muchas mujeres ya han pasado por ello,… pero cuanto más pienso que no tengo que tener miedo, ¡¡¡Más miedo tengo!!!”

Efectivamente, muchas mujeres han pasado por el proceso del parto, pero para una madre primeriza será la primera vez. Acudimos a las consultas prenatales para asegurarnos que el embarazo transcurre sin problemas y que nuestro bebé está maravillosamente bien, pero como a nuestro gran cerebro le encanta “montarse películas” y anticipar lo que ocurrirá… sentimos miedo y, muchas veces, no nos atrevemos a compartir nuestras inquietudes emocionales, nuestras dudas, nuestros temores…

Entonces, ¿es normal sentir miedo?

Mi contestación suele ser habitualmente la misma: no sólo  es normal, sino que es hasta sano sentir “este miedo universal y ancestral”.

Es una sensación de intriga, de emoción y de incertidumbre hacia lo desconocido. Hacia algo que nos atrae y nos asusta a la vez. Este sentimiento, podríamos decir, que es UNIVERSAL y ANCESTRAL: todas las mujeres primerizas de todas las partes del mundo a punto de tener a su bebé, llegamos a encontrarnos sumergidas en este sentimiento porque ¡estamos sanas!

¿No puedo ralentizar el parto si tengo miedo?

Para que el parto pueda evolucionar de forma fluida necesitamos la hormona oxitocina (1), la “hormona del amor” como dice Michel Odent o la “hormona del buen rollo” que me gusta llamarle a mí. Cuando aparece miedo, vivido como estado de emergencia, aparece la adrenalina (1) que podría inhibir a la oxitocina.

Pero, durante el embarazo, el miedo al parto se disipa, se difumina y se minimiza si me siento segura, comprendida, si puedo expresar lo que me inquieta sin miedo, si puedo decir en voz alta sin temor a ser juzgada “TENGO MIEDO”….

Fuente:

http://www.elpartoesnuestro.es/informacion/parto/el-papel-de-la-oxitocina-y-otras-hormonas



¿Por qué llora mi bebé?

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Esta puede ser, quizá, la pregunta más frecuente que los padres suelen hacerse con un bebé recién nacido en los brazos.

Suele generarse también, sobre todo en las madres, una sensación de frustración cuando no se sienten “capaces” de calmar al pequeño. Y, en estos momentos, se requieren soluciones inmediatas y respuestas razonables a lo que le puede estar pasando.

Vamos a intentar comprender…

El bebé en el interior del cuerpo de su mamá tenía todas sus necesidades cubiertas. Calentito, cómodo, en movimiento por la respiración de su mamá, con comida y bebida siempre disponible… En fin, un lujo.

Entonces, nace, y tiene que adaptarse. Este proceso lleva un tiempo.  Ahora no está todo disponible al momento, y la única herramienta que tiene el bebé para decir que algo le está ocurriendo es a través de sus sonidos, primero, y del llanto, después.

 ¿Qué le puede ocurrir?

  • Si el bebé está hambriento, atendedle ante los primeros ruiditos y signos de hambre. Lo importante sería que el llanto, como tal, no apareciera para que el bebé no llegara a ese estado “desesperado”, porque nadie come enfadado y tendríais que emplear un tiempo para calmar al bebé antes de ofrecerle el pecho.
  • Hay bebés que no sienten molestia con el pañal lleno de pipi o con caquitas. Pero otros, son más sensibles en este aspecto.
  • Puede ocurrir que el día haya sido muy estimulante para el bebé y lo que esté buscando es estar en brazos para calmarse. Se irá acostumbrando a que su mamá y papá lo atiendan cuando esté llorando, ya que aún es muy pequeño, no hay nada malo en ello.

Poco a poco os iréis conociendo, irás aprendiendo a identificar los signos de tu bebé,  a saber adelantarte a sus necesidades, y finalmente, la respuesta a qué le pasa a tu bebé la tendrás tu misma, aunque haya momentos en los que no sepas verbalizarla. Y cuando esto ocurra, no te equivocarás nunca si acunas, acompañas y contienes a tu bebé.



Piel con piel con el papá, ¿se puede hacer?

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En el maravilloso programa de “Bebé a Bordo” hemos tenido la oportunidad de ver a bebés reptar, desplazarse y alcanzar el pecho de su madre. Hemos presenciado, con emoción, fascinación y  dulzura, cómo los bebés saben lo que tienen que hacer cuando los dejamos en el entorno en el que esperan estar al nacer: en contacto piel con piel con su mamá.

Pero, ¿se puede hacer con papá?

¡Claro que sí! De hecho lo vimos también en “Bebé a Bordo”. Pudimos ser testigos de cómo el pequeño Bruno era acogido por Juan, su papá. El bebé, como su naturaleza instintiva le marca, intentará reptar y llegar al pecho… ¡Está programado para ello!

No obstante, el bebé “preferirᔠa su mamá, porque entre otras cosas, encontrará un pecho para succionar.

Entonces, ¿cuándo puede ser recomendable hacerlo?

Podría ser muy recomendable en aquellos casos en los que el bebé haya nacido por cesárea, y la madre, tras la intervención y siguiendo la política del hospital, tenga que permanecer en salas de reanimación.

En estos casos, la madres suelen ir hacia un sitio, el bebé suele ir hacia otro lugar y el padre se queda esperando, emocionado e impaciente a la vez por estar juntos los tres.

En algunos hospitales, ya se está llevando a cabo una forma más amable y comprensiva  de actuar en relación a las necesidades de los tres: Mamá, Papá y Bebé.

En ciertos centros, tras una cesárea,  la reanimación se hace en una sala en la que están los tres juntos. Esto es lo ideal, que no haya separación de mamá y bebé, y además, está el padre en estos momentos iniciales tan emocionantes.

En otros lugares, si no existe esta posibilidad conjunta, se está invitando al padre a que realice piel con piel con su pequeño bebé hasta que la madre vuelva a reunirse con ellos.

 ¿Qué beneficios tiene esto?

La mamá, en su espera, sabe que el bebé está en brazos de su padre.

El bebé, en espera de su mamá, está en el mejor sitio que podría estar. Caliente y con  papá.

Y, el padre, cuando les pregunto cuál es su sensación, la respuesta suele venir con una gran sonrisa y con un brillo de emoción en los ojos… ¡INDESCRIPTIBLE!