El porteo

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¿Es recomendable llevar a mi bebé en un portabebés?

Vamos a intentar comprender las necesidades de nuestros bebés y luego cada familia encontrará su propia respuesta.

Los bebés humanos nacen muy inmaduros a diferencia de otros mamíferos.  Las actividades que pueden realizar son muy limitadas. Sin embargo, dos de ellas están extraordinariamente marcadas, son puro instinto: Succionar para encontrar comida, bebida y protección y llorar para poder llamar la atención de su mamá y que pueda ser cuidado y atendido. Cariñosamente suelo decirle a los padres que los bebés son “chupópteros”, les va la vida en chupar el pecho literalmente.

Si comparamos con el resto de los mamíferos más cercanos, como los primates, veremos que estos bebés tienen la capacidad de agarrarse a su madre para poder permanecer en contacto directo con ella,  mientras hay desplazamiento.

¿Por qué la especie humana tiene bebés tan inmaduros?

El desarrollo tan enorme del cerebro, ha hecho que los partos humanos tengan que ocurrir antes de que se complete el desarrollo del cerebro, porque si no, no cabríamos por la pelvis. Esto es así, porque la pelvis ha tenido que adaptarse a la posición bípeda para que podamos caminar como comenta el paleontólogo Juan Luis Arsuaga en su libro “El primer viaje de nuestra vida” (http://www.abc.es/20120924/ciencia/abci-juan-luis-arsuaga-parto-201209240936.html)

Tenemos una gestación interna de unos 9 meses y podríamos decir que hay una exogestación externa debido al grado de inmadurez con la que nacen los bebés humanos. En estos estudios podéis encontrar más información sobre la exogestación humana:  http://www.ascalema.es/posters/108.pdf  y “Our babies Our selves; How Biology and Culture shape the way we parent” de Meredith Small, Antropóloga.

Hay múltiples estudios, como explica el pediatra Adolfo Gómez Papí en “El poder de las caricias”, que nos hablan del efecto positivo del contacto piel con piel, de los mimos, de las caricias… Los bebés aprenden a confiar en su mamá y se favorece un desarrollo neurológico óptimo.

Sabiendo esto, la opción de llevar a un bebé cercano al cuerpo materno (o paterno) con un portabebés, especialmente en los primeros meses de vida, no sólo favorece el desarrollo del bebé sino que  además al tener los brazos libres tenemos una mayor libertad de movimientos.

Encuentra la opción de portabebés que más cómoda te resulte. Existe una gran diversidad de modelos y colores. Cada mujer tiene que encontrar aquella forma de llevar a su bebé con la que se sienta segura y  tranquila.

El porteo es una oportunidad maravillosa para disfrutar del contacto con tu bebé.



Opciones para el baño

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Bañar a nuestro bebé tendría que ser un momento de auténtico placer, de disfrute. Un momento del día en el que podamos desconectar nuestros teléfonos, poner una música calmada y disponernos a deleitarnos con la belleza de los movimientos y gestos de un bebé cuando está sumergido en agua y se encuentra a gusto.

El bebé se ha gestado en nuestro vientre, flotando, caliente, el agua forma parte de su medio, pero es fundamental no olvidarnos de que además el espacio en el que ha estado, especialmente en el último trimestre, es un lugar estrecho, en el que con cualquier movimiento que realizaba, se encontraba con las paredes del vientre.

Un recién nacido, cuando se siente desprotegido o sobresaltado, de forma refleja realiza el reflejo del moro; extiende las piernas y los brazos abriendo las manos. Es una forma de decir “por favor, que alguien me coja”. Este reflejo puede despertar el llanto y el bebé “pide” protección, cobijo. A la hora de bañar a un bebé tenemos que tener en cuenta este reflejo instintivo y es aquí donde podemos interpretar que al bebé no le gusta el agua, cuando se pone a llorar extendiendo brazos y piernas en el momento del baño.

¿Qué opciones tenemos?

De forma general, podemos decir que existen bañeras verticales y bañeras horizontales. Cada familia elegirá aquella opción con la que se sienta más cómoda, como todo en la crianza de nuestros bebés.

Las bañeras horizontales, quizá las más conocidas, colocan al bebé de forma horizontal. En general esta posición despierta el reflejo del moro y el bebé muy pequeño puede reaccionar con el llanto. Solemos interpretar que al bebé no le gusta que le bañen. Puede ayudar que el agua cubra completamente el cuerpo del bebé y que su cabecita haga contacto con alguna de las paredes de la bañera. Estas bañeras quizá puedan ser más prácticas cuando el bebé sea un poquito más grande y pueda disfrutar del chapoteo y del juego.

Por otro lado, las bañeras verticales tienen forma de cubo, de forma que el bebé queda flotando y en posición erguida. Además, cuando quiere estirar sus bracitos o sus piernas se encuentra con las paredes de la bañera, que lo contienen.

En general, para un recién nacido las bañeras verticales podrían ser una opción excelente porque “se reproducen” las condiciones uterinas: Flotación, líquido caliente, inmersión y contención.

En el programa “Bebé a Bordo” hemos sido testigos directos del baño de Elyah, un momento verdaderamente mágico.



Las mascotas y el bebé

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¿Dejo que mi perra se acerque a mi bebé? ¿Se pondrá celoso mi gato del pequeñín?

Muchas de estas preguntas pueden aflorar cuando cruzamos el umbral de la puerta con un bebé en los brazos.

La llegada de un recién nacido al hogar es uno de los momentos vitales más importantes de nuestra existencia. Un nuevo ser,  con sus necesidades, con su temperamento, con su lenguaje no verbal. Todos nos tenemos que adaptar, encontrar nuestro lugar, sin prisa, con calma, fluyendo.

¿Qué pasa cuando además tenemos una mascota en casa?

Los animales de compañía más comunes en nuestros hogares suelen ser los perros y los gatos. Estos animales poseen una sensibilidad extraordinaria, con una sutileza que muchas veces se escapa a la razón. Es cierto también, que cada animal presenta su propio temperamento y sus propios gustos. Además, es posible que tengan una afinidad más marcada hacia uno de los miembros de la pareja.

No podemos olvidarnos de que estos seres forman parte de la familia, especialmente si ya estaban con nosotros antes de la noticia del embarazo. Tienen su lugar en la casa, su lugar en la dinámica familiar.

Y aparece un bebé, ¿qué harán?

No tenemos que olvidarnos de que el embarazo también ha formado parte de sus vidas. Los animales sienten y los que tenemos animales de compañía con nosotros, sabemos que “algo ha cambiado” que empiezan a reaccionar de forma diferente, como “si supieran”.

Cuando llegamos con el bebé sería importante presentárselo a nuestra mascota, con suavidad, con palabras amables, permitir que el olfato ubique este nuevo olor, esta nueva presencia.

Son absolutamente sorprendentes y verdaderamente bellas las reacciones tan positivas de nuestras mascotas hacia los bebés, cuando se sienten acogidas como un miembro más de la familia.

Seguro que muchas de vosotras habéis podido constatar cómo estos animales se “convierten” en protectores y guardianes de la diada mamá-bebé, como si  supieran que, ahora, lo importante es cuidarlos a ellos.