El baño, ¿cómo y cuándo?

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Maite Navarro

Matrona

Tras el nacimiento, el primer baño debería retrasarse 24-48 horas evitando interferir en la adaptación fisiológica por contacto piel con piel con sus padres. En un primer momento podremos retirar la suciedad presente en el recién nacido, como meconio o sangre, realizando una limpieza por partes, siempre y cuando la estabilidad térmica del bebé esté asegurada. No existe una norma universal, pero es importante evitar la separación del recién nacido y la madre por motivos de limpieza. Conviene, de esta manera, dejar la vérnix (grasita que recubre al bebé en su nacimiento) durante al menos las primeras 24-48 horas, recordando que el baño durante los primeros tres días de vida no debe ser obligado.

El baño del bebé hasta el final de su segundo año de vida debería realizarse a diario, ya que le proporcionará limpieza, satisfacción y sirve como iniciación de los hábitos de higiene para edades posteriores, a la vez que se estrecha la relación madre-padre-hijo. Es ideal encontrar para el momento del baño una hora en el día que resulte cómoda en el ambiente familiar y en el que, a ser posible, se cuente con la presencia de la pareja. Suele ser preferible por la noche pues esta actividad proporciona la relajación idónea para dormir después.

La habitación debe mantenerse a temperatura agradable, con un ambiente tranquilo. El baño, además de una medida de higiene, debe procurar ser un momento de placer para todos: un momento ideal para un contacto especial entre el bebé y sus papás.

PREPARACIÓN: Para el momento del baño del bebé se necesitarían: una toalla de algodón, una esponja natural, jabón neutro, termómetro sumergible, aceite o crema corporal hidratante, gasas, pañales y ropa limpia para el bebé.

TÉCNICA: Enjabonaremos su cuerpo pasándole la esponja en dirección caudal: comenzando por la cabeza y el cuello, el pecho, la barriguita, los brazos, las piernas y los genitales. Hay que prestar especial atención a las zonas de los pliegues de la piel (tanto durante el baño como en el secado posterior). Después le daremos la vuelta para lavarle la espalda.

La carita del bebé debe ser lavada únicamente con agua, sin jabones.

Los ojos pueden limpiarse con una gasita y suero fisiológico desde el ángulo interno hacia afuera.

La nariz y los oídos no deben lavarse. Tan sólo secarse bien. Si la nariz se encuentra congestionada pueden llevarse a cabo lavados con suero fisiológico.

Las uñas del bebé es adecuado cortarlas, mientras está dormido, a partir de los 20 días de vida.

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El cordón umbilical se lavará a diario con agua y jabón coincidiendo con el baño hasta su caída que suele ocurrir hacia los 15 días de vida. Existen varios estudios que demuestran que el baño por inmersión no interfiere en este proceso y que no hay una mayor colonización bacteriana ni se retrasa la caída del cordón umbilical.

La temperatura ambiente ideal se encuentra entre 22 y 24 grados centígrados y no debe haber corrientes de aire.

La bañera debe estar a la altura adecuada para poder sujetar con comodidad al bebé, y llenar la bañera un máximo de 10 o 15 cm de agua, lo ideal es una bañera plegable ya que sus paredes son blandas.

Sobre cómo realizar el baño de los bebés, es recomendable:

– De 0 a 6 meses, realizar el baño decúbito supino ya que los bebés prefieren tener la sensación de estar contenidos en el espacio.

– A partir de los 6 meses y hasta los 2 años, se bañarán sentados. Progresivamente, la bañera especial deja de ser necesaria. El baño puede ser más largo y con más juegos, pero es fundamental no disminuir el control del bebé durante todo este tiempo.

MASAJE RELAJANTE

Debemos secar al bebé en seguida, sin fricción, con una toalla suave, para evitar el enfriamiento.

Tras el baño es el momento ideal para realizarle al bebé un masaje relajante – hidratante: frotaremos nuestras manos con un poco de crema o aceite corporal específico para bebés con el fin de calentarlo y tendremos en cuenta que cualquier tipo de toque o caricia serán beneficiosas para el bebé (acariciaremos su espalda, sus brazos y piernas y su tripita, en el sentido de las agujas del reloj) no existiendo unas reglas fijas para llevar el masaje a cabo. 10 minutos serán suficientes.

Después del baño y el masaje, el bebé estará listo para vestir ropa suave de algodón.

Maite Navarro
Maite Navarro
Matrona
Especialista en lactancia y posparto

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