Cólico del lactante (CL)

Tiempo de lectura: 4 minutos
Maite Navarro

Matrona

El CL (cólico del lactante) es un síndrome que cursa con llanto excesivo y repentino, sin causa identificable, entre las 2 semanas y 4 meses de edad que sucede en un lactante por lo demás sano e independientemente del tipo de lactancia (materna o artificial). Es importante saber que es una ALTERACIÓN BENIGNA que tiende a desaparecer espontáneamente alrededor de los 4 meses de edad.

Se caracteriza por un llanto incesante (de al menos 3 horas) que suele acompañarse de encogimiento de piernas y enrojecimiento de la cara y el cuerpo. A veces tienen la tripa distendida (hinchada de gases). Las crisis suelen predominar por las tardes y por las noches aunque cualquier otro horario es válido. – Frecuentemente mejoran cuando se someten a un movimiento vibratorio (automóvil, carrito, etc).

¿CUÁNDO APARECE?

No es un problema que habitualmente se presente desde que el niño nace, sino que suele comenzar pocas semanas más tarde, aproximadamente a las 2-4 semanas de vida.

Entre las causas más frecuentes del CL encontramos:

  • Causas digestivas: Consecuencia de la inmadurez del intestino que a esta edad puede dar lugar a contracciones intensas y dolorosas.
  • Causas dietéticas: Alergia o intolerancia a proteínas de la leche de vaca. Cabe entonces la pregunta ¿serán menos frecuentes los cólicos en los niños amamantados exclusivamente por el pecho? No parece. La frecuencia de los cólicos es CASI la misma entre niños alimentados con fórmula y los alimentados con el pecho.
  • Otras: también se relaciona el CL con prematuridad, tabaquismo o depresión maternos… que no siendo causales sí son factores predisponentes.

¿QUÉ HACER?

El llanto intenso del bebé, en este caso, debe hacernos mantener la calma al pensar que el CL será pasajero: La matrona hablará con padres con seguridad, tranquilidad y de forma correcta sobre el problema haciendo ver que el niño es sano y el cuadro transitorio.

Será necesario aceptar el llanto del bebé y acompañarle. Pretender que calle como sea, sólo sirve para poner más nervioso a quien está sufriendo. Por el contrario, una actitud comprensiva y paciente le puede ser de gran ayuda. Intentar calmar rápidamente el llanto del niño, moverle, colocarle chupetes, ponerle música, etc. NO proporciona mejores resultados que la simple información a los padres.

Masajes:

De uso muy extendido y aceptado. En realidad no es una forma de tratamiento, pero el hecho del contacto de la mano sobre el abdomen del niño puede ayudar a relajarle, a facilitarle la expulsión de pequeñas cantidades de gas intestinal, e incluso bienestar por la liberación de endorfinas. El momento de realizar estos masajes no es en los episodios de llanto, en los que el lactante está demasiado rígido, sino en otros momentos como tras el baño o tras los cambios de pañal.

¿EXISTE TRATAMIENTO? Efectivo NO, paliativo en algunos casos.

– Lo más importante es convencerse de que se trata de un proceso banal y pasajero.

– Si es preciso, ha de buscarse el apoyo de otros familiares que puedan quedarse de vez en cuando con el niño, y los padres deben hacerse turnos de alterne para dormir con él. Esto les tranquilizará y conseguirá abolir el factor psicológico.

– No olvidarse que el niño puede llorar por otros motivos como el frío, calor o hambre.

– Técnica de alimentación: Evitar la ingesta de aire durante las tomas. Si es biberón se colocará lo más vertical posible para evitar que se cuele aire. Durante la expulsión del eructo conviene mantener la postura vertical (cogido en brazos).

– Suele decirse que todo movimiento o ruido rítmico alivian las crisis: pasearlo en automóvil, ponerlo al lado de la televisión, ponerlo encima de una lavadora en funcionamiento, balanceo de la cuna, mantenerlo en la posición de sentado hacia delante y darle masajes en la barriga con suavidad durante la crisis.

– ¿Medicamentos? Aunque cada vez existen más productos destinados a su tratamiento, no se ha demostrado que ninguno de ellos sea realmente efectivo.

PRONÓSTICO:

Excelente. Se resuelve con o sin tratamiento hacia los tres o cuatro meses de edad. Tienen un crecimiento y desarrollo normal y no hay secuelas a largo plazo. El ayudar al niño con cólico es una cuestión de experiencia, tranquilizar a los padres, reforzar su paciencia, instaurar o no algún tipo de tratamiento y sobre todo darle tiempo al tiempo, ya que esta situación también pasará.

Maite Navarro
Maite Navarro
Matrona
Especialista en lactancia y posparto

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